Managua, NICARAGUA (Agencia Fides, 10/09/2018) – Las paredes de la Catedral Metropolitana de
Managua se recubrían con las palabras "Curas golpistas" o "sacerdotes
asesinos", firmado por el FSLN (Frente Sandinista de Liberación
Nacional, el partido en el poder). Es otro ejemplo que demuestra la
tensión existente en el país: frente a las protestas populares de los
ciudadanos, el gobierno envía grupos de extremistas militares o difama a
la Iglesia Católica. El rector de la catedral, el padre Luis Herrera,
explicó que cada vez que pasan los manifestantes partidarios del
gobierno, por la carretera de Metrocentro a la colina Tiscapa, los
manifestantes gritan siempre obscenidades y ahora no es de extrañar que
se hayan atrevido a pintar las paredes de la iglesia.
Desde el 20 de abril, la catedral de Managua ha sido un refugio para
cientos de jóvenes que habían sido atacados por partidarios del Gobierno
y de la policía nacional, los actos de intimidación y descrédito contra
la Iglesia nunca se han detenido. En esa ocasión, otros jóvenes habían
llegado al templo con la ayuda humanitaria católica para los estudiantes
universitarios que protestan contra la reforma de la ley sobre la
seguridad social, pero el régimen les habían atacado brutalmente para
evitar que ayuden a los que estaban en las universidades. Los
orteguistas dispararon balas de plomo, balas de goma y gas lacrimógeno
también en la iglesia.
La situación comienza a preocupar a toda la comunidad católica, y no
solo. Fides recibió hace muy poco un mensaje del obispo Silvio José
Báez, obispo auxiliar de Managua, que decía: "Mi hermano, monseñor Jorge
Solórzano, Obispo de Granada, acaba de confirmar la falta de respeto de
los grupos de gobierno, que entraron al templo de La Merced con
violencia durante la celebración de la misa dominical. Mi solidaridad
con él y esta querida diócesis".
Desafortunadamente este no es un caso aislado: Padre Edwin Román, pastor
de la iglesia de San Miguel, en Masaya, informó que la tarde de ayer,
domingo, el Comisarío Ramón Avellán, el nuevo subdirector de la Policía
Nacional, junto con muchos policías antidisturbios y simpatizantes
sandinistas, se pararon frente a la iglesia con un megáfono cuando se
celebraba la misa.
El sacerdote, de acuerdo con los mensajes de Fides, a eso de las tres de
la tarde, fue personalmente a pedir al Comisarío Ramón Avellán de bajar
el volumen del altavoz, que transmitía música a favor del partido en el
poder, ya que perturbaba el servicio religioso. La respuesta fue un
golpe, un empujón violento y una agresión verbal contra el sacerdote.