Damasco, SIRIA (Agencia Fides, 11/03/2019) - La población siria vive en incertidumbre, casi
en paz pero en guerra. Es una situación incierta y difícil que se está
volviendo insostenible para los más débiles, y que sufren especialmente
los cristianos que en algunas zonas han casi desaparecido. Es un cuadro
lleno de claroscuros que surge del breve e intenso mensaje para la
Cuaresma difundido por Samir Nassar, el arzobispo maronita de Damasco.
“La reconstrucción está congelada hasta nuevo aviso mientras que el
dólar continúa aumentando su valor en comparación con la moneda local y
toda la economía nacional está penalizada por sanciones de organismos
internacionales que afectan principalmente a las personas más pobres”,
se lee en el mensaje.
En el preocupante escenario descrito por el arzobispo Samir Nassar, el
“pequeño rebaño” de los cristianos sirios parece hacerse aún más frágil
por los procesos alarmantes de envejecimiento y emigración: “En la
última gran reunión de familias solo cuatro parejas tenían menos de 50
años. El envejecimiento de las familias cristianas es un signo
alarmante”. Según las primeras encuestas, -prosigue el obispo maronita-,
los cristianos en Siria asumen la apariencia de “una minoría que
envejece ante la incertidumbre”. “Si en 2009 representaron el 4,7% de la
población, -se pregunta el obispo maronita-, ¿cuántos son hoy? ¿Cuál es
el futuro del pequeño rebaño?”
En este contexto, el camino de la Cuaresma también a la luz de las
enseñanzas y sugerencias expresadas por los dos últimos Papas,
representa una vez más para el arzobispo Samir Nassar una ocasión para
redescubrir que la Iglesia avanza en la historia solo en virtud de la fe
de los mártires, guiados por el “fuego del espíritu y la luz del
evangelio”. Y solo por eso se puede mantener en la fe del apóstol Pedro.