Bogotá, COLOMBIA (Agencia Fides, 07/03/2018) – "Hoy como ayer, la CLAR (Confederación Caribeña
y Latinoamericana de Religiosas y Religiosas) sigue viva, con un
profundo sentido de responsabilidad, para responder evangélicamente a
los desafíos del presente para el futuro. Hoy como ayer, la CLAR
continúa recreando su compromiso profético y de martirio, cultivando una
profunda espiritualidad contemplativa de la realidad".
Así está escrito en una nota de la CLAR, enviada a Fides, con motivo de
los 60 años de animación y acompañamiento de la vida consagrada de
América Latina y el Caribe, que la Confederación conmemora este mes a
través de lo que ha llamado una "celebración digital".
El principal objetivo del CLAR es la animación y coordinación de las
conferencias nacionales de escuelas secundarias, presentes en 22 países
de América Latina y el Caribe. A través de experiencias culturales y
carismáticas, siguiendo las líneas de los procesos de formación de los
misioneros, el CLAR también promueve el relanzamiento de la vida
religiosa entre las nuevas generaciones.
La historia latinoamericana ha propuesto al mundo ejemplos claros de
religiosos y misioneros que se han convertido en semillas del
cristianismo para dar su vida por el Evangelio, como Fides registra cada
año con la lista de aquellos que, comprometidos con la vida de la
Iglesia, murieron en manera violenta. En la segunda mitad del siglo XX,
también a raíz del compromiso de CLAR, América Latina experimentó la
dimensión de la persecución y el martirio de hombres y mujeres
religiosos. La situación reportada por la Iglesia en Medellín (1968) y
Puebla (1979), como las posiciones tomadas sobre la base de los
principios de la fe, ha generado de hecho una dinámica de represión por
parte de los poderosos hacia aquellos que habían tomado en serio el
mensaje de cambio lanzado. de estas Asambleas. Es por eso que el
filósofo histórico Enrique Dussel llamó a este espacio de tiempo "De
Medellín a Puebla, una década de sangre y esperanza".
Si, en el pasado, los religiosos se encontraban casi exclusivamente en
conventos e iglesias, en los últimos 60 años los hemos visto siguiendo
caminos de barro en los Andes con los niños, junto con los campesinos o
los sin tierra en Brasil, los hemos visto participando en los diversos
servicios de Caritas en todos los países latinoamericanos, acoger a los
emigrantes que buscan una vida sin violencia o cuidar a los enfermos en
los hospitales.
Este mes, el CLAR cumple 60 años reafirmando el objetivo de "animación y
coordinación de las Conferencias Nacionales de los Superiores Mayores
de América Latina y el Caribe", y se puede decir que han sido 60 años de
testimonio entre las personas que rezan y esperan en el Reino de
justicia y paz prometido por el Señor. La CLAR ha dado a los religiosos
nuevas herramientas para asumir responsablemente la identidad de los
"discípulos misioneros" en América Latina, convirtiéndose cada vez más
en "Iglesia en salida".
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El sitio de la CLAR -> http://www.clar.org