Bishkek, KIRGUISTÁN (Agencia Fides, 06/03/2019) – “La Iglesia Católica en Kirguistán tiene un
gran arraigo pero ha sufrido grandes cambios a lo largo de la historia.
Está presente en el país desde hace al menos 150 años en los que la
comunidad católica ha sido conformada por ciudadanos alemanes, polacos o
ucranianos. Durante décadas, estas personas han vivido en la
clandestinidad bajo las persecuciones del régimen soviético pero, a
pesar de esto, la fe ha sobrevivido”. Es lo que explica a Fides Anthony
Corcoran, un jesuita tejano y administrador apostólico de Kirguistán.
“Cuando llegué a este país, les pregunté a las personas qué significaba
su fe para ellos. Me dieron respuestas diferentes y muy sencillas.
Sabían las cosas esenciales de Jesús, que nació pobre y que había hecho
milagros. Estaban muy apegados a la señal de la cruz. Casi todos ellos
respondieron que ser católico representaba un vínculo con la propia
familia, con la fe de los propios abuelos, pero casi
ninguno de ellos había visto nunca a un sacerdote. Hoy tratamos de
garantizar el acompañamiento espiritual, pastoral y sacramental a estas
personas”, explica el jesuita.
El legado de una “fe entregada por los abuelos” tuvo que lidiar con el
gran fenómeno migratorio tras la caída del régimen soviético. Monseñor
Corcoran explica que “entre 1990 y 2000, muchos católicos se marcharon.
Los nietos se quedaron así que ahora creemos que tenemos entre 600 y
1.500 católicos dispersos por todo el país. Dado el pequeño número de
fieles, probablemente la mayoría no conocen a la Iglesia católica.
Muchos lo vinculan con los deportados de Alemania, y nos llaman “la
Iglesia alemana”. Pero quienes nos conocen nos tienen mucho respeto,
porque nos relacionan con obras de misericordia: hace años, durante la
guerra civil, los católicos ayudaron a todo el mundo, independientemente
de su origen étnico, por lo que son vistos como aquellos que ayudan a
los demás sin tener en cuenta sus creencias”.
Hoy Kirguistán es un país pequeño con una población de casi 6 millones
de habitantes: “De estos, el 87-90% de la población se considera
musulmana. Los ortodoxos representan el 8-11% del total, y las demás
confesiones cristianas constituyen una minoría muy pequeña. A pesar de
esto, trabajamos libremente porque hay mucha tolerancia religiosa.
Obviamente, todo depende de la mentalidad de las personas: algunas están
más abiertas, otras menos. Un evento que ha impresionado mucho a esta
parte del mundo fue el viaje del Papa a los Emiratos Árabes Unidos,
porque fue cubierto por los medios locales y se consideró un signo de
gran respeto por parte de la Iglesia hacia el Islam”.
Actualmente hay tres parroquias en Kirguistán en las ciudades de
Bishkek, Jalal-Abad y Talas, pero muchas comunidades pequeñas están
distribuidas en las áreas rurales del país. Los católicos locales pueden
contar con la asistencia espiritual de siete sacerdotes, un religioso y
cinco monjas franciscanas.