Kandhamal, INDIA (Agencia Fides, 06/03/2019) - Más de 45,000 personas asistieron a la
celebración de Jubileo del santuario mariano de Partama, en Orissa, en
el este de India, el 5 de marzo. El arzobispo John Barwa, que dirige la
diócesis de Cuttack-Bhubaneswar, fue el celebrante principal, junto con
monseñor Sarat Chandra Nayak, obispo de Berhampur, y más de 70
sacerdotes, 50 hermanas religiosas de diferentes partes de Orissa. Todos
se reunieron en Partama, en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario,
en el distrito de Kandhmal, en Orissa, teatro de las masacres
anticristianas de 2008.
“Donde está María, está Jesús y donde está Jesús hay alegría, María no
solo es Madre de Dios, es la Madre de todos los que buscamos su
intercesión constante, a la que confiamos nuestro sufrimiento”, dijo el
obispo Barwa. “El Jubileo es una oportunidad para que podamos agradecer a
Dios y celebrar su cuidado providencial expresándole una profunda
gratitud”, aseguró el obispo Nayak en su homilía.
El obispo elogió a los fieles locales “que se mantuvieron firmes en su
fe en Cristo a pesar de las amenazas, persecuciones y humillaciones
sufridas durante el período de la violencia anticristiana en Kandhamal
en 2007-2008. Que nuestra Madre María se convierta en nuestro modelo y
ejemplo para que permanezcamos siempre estrechamente vinculados con el
Señor”.
James Nayak, el secretario del consejo parroquial, contó a Fides el
origen del santuario. Una viuda hindú fue al monte Partama para recoger
leña el 5 de marzo de 1994. Allí, una hermosa dama le dijo que le
pidiera al sacerdote católico que construyera una iglesia para rezar el
Rosario por la conversión de los pecadores. La mujer hindú, cuando
estaba contando este episodio, recibía burlas. Después, la mujer se
volvió a aparecer a un niño de 12 años al que dijo: “Soy la Madre de
Jesús. Rezad todos los días el Rosario para edificar el Reino de Dios
hecho de paz, alegría, amor, justicia, verdad y fraternidad”. El
sacerdote de la parroquia local, el padre Alphonse Balliarsingh, al que
contaron la historia, construyó una pequeña cueva y colocó una estatua
de la Virgen del Rosario en la montaña. Los fieles comenzaron a
peregrinar a ese lugar, rebautizado como “María de Partama” y le
encomendaron el sufrimiento y la persecución sufridos. El de Partama es
hoy el
único santuario mariano de la archidiócesis de Cuttack-Bhubaneswar.