Bogotá, COLOMBIA (Agencia Fides, 10/05/2019) - "Debemos tomarnos en serio el tema de la paz,
porque no es opcional. Colombia no puede continuar en esta violencia
extrema de eliminación del adversario y de los que piensan diferente. Es
imprescindible trabajar por una mentalidad inclusiva. O salvamos a
todos o hundimos a todos". Esta es la preocupación expresada por el
nuncio apostólico en Colombia, arzobispo Luis Mariano Montemayor,
durante su discurso en la IX reunión de la Red de Universidades
Católicas de Colombia, el 6 de mayo.
Según la información enviada a la Fides por la Conferencia Episcopal
colombiana, el arzobispo destacó la dramática situación que se vive tras
las frecuentes amenazas y asesinatos de líderes sociales en el país. El
propio presidente de Colombia, Iván Duque, calificó de "grave" la
situación y por ello anunció en los últimos días la creación de una
comisión especial de jueces para esclarecer los asesinatos, a manos de
grupos ilegales, de dirigentes municipales y de derechos humanos
ocurridos en diferentes zonas durante el pasado año. Estos actos
criminales constituyen el mayor obstáculo para el proceso de paz y un
verdadero peligro general para la paz en el país.
El Cinep, centro de investigación social de la comunidad jesuita,
registró 2.252 víctimas de algún tipo de violación de los derechos
humanos en 2018, de las cuales 1.151 personas fueron amenazadas de
muerte, 304 sufrieron lesiones físicas, 49 ataques, 22 desaparecieron y 3
fueron agredidos sexualmente, además de los asesinatos. Lo que
preocupa, según el estudio, es el hecho de que los líderes sociales son
asesinados por extraños que no se identifican, por gente encapuchada.
Mons. Montemayor destacó que el tema de la paz no puede dejar
indiferentes a los colombianos ni a la comunidad internacional, dado el
aumento de las fuerzas organizadas y criminales "que se oponen al cese
de la violencia en el país y que deben ser combatidas eficazmente". Por
supuesto, es tarea del Estado proteger a los ciudadanos, pero el
arzobispo también ha pedido a la sociedad civil que ayude a salvaguardar
la vida de los líderes sociales.
Durante la segunda "Jornada de oración y reflexión sobre la
reconciliación en el país", celebrada el pasado 3 de mayo, el presidente
de la Conferencia Episcopal Colombiana, mons. Oscar Urbina Ortega,
dijo: "Jesús, cuya Pascua celebramos, nos acompaña y nos anima,
especialmente a las víctimas de los conflictos y de toda la violencia
que todavía germina en nuestra geografía, para que con el perdón se
rompa el ciclo de violencia que genera aún más violencia, de odio que
siembra las semillas del miedo y del odio aún más grande.... La
reconciliación es posible gracias a la fuerza que transmite el
crucifijo, que ahora vive, para perdonar, amar y soñar con esperanza la
anhelada paz para Colombia".