CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 11 de mayo de 2019).- Vesakh es la festividad más importante para los budistas y conmemora los principales eventos de la vida de Buda.
En los diferentes países de cultura budista Vesakh / Hanamatsuri, se
celebra en fechas diversas, de acuerdo con las varias tradiciones. Este
año se celebrará en la mayoría de los países de tradición budista el 19
de mayo.
En esa ocasión el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso
ha enviado a los budistas un mensaje cuyo tema este año es la promoción
de la dignidad y la igualdad de derechos de las mujeres y las niñas y
cuyo texto, firmado por el Secretario del Dicasterio S.E. Mons. Miguel
Ángel Ayuso Guixot, M.C.C.J. que publicamos a continuación.
Budistas y cristianos: Promovamos la dignidad y la igualdad de derechos de mujeres y niñas
En nombre del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso,
deseo expresar mis mejores deseos, con saludos y oraciones, por la
celebración de Vesakh. ¡Que traiga alegría y paz a todos vosotros, a
vuestras familias y comunidades!
Este año nuestro mensaje está inspirado en el Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Vida Común
firmado conjuntamente en Abu Dhabi el 4 de febrero de 2019 por el Papa
Francisco y por el Jeque Ahmad Al-Tayyeb, Gran Imán de Al- Azhar. Este
texto contiene una fuerte invitación a las personas de todo el mundo
para promover la dignidad de las mujeres y de los niños.
Las enseñanzas de Jesús y de Buda promueven la dignidad de la mujer.
Tanto el budismo como el cristianismo enseñan que las mujeres y los
hombres poseen igual dignidad y han desempeñado un papel importante en
la promoción de la mujer. Las mujeres budistas y cristianas han aportado
importantes contribuciones a nuestras tradiciones religiosas y a la
sociedad en general. Por otro lado, no se puede negar que con demasiada
frecuencia las mujeres son objeto de discriminación y maltrato. A veces,
se usan los relatos religiosos para presentar a la mujer como inferior
al hombre.
En nuestros días, la violencia contra las mujeres y las niñas es un
problema global, que afecta a un tercio de la población femenina del
mundo, y se ve favorecido por situaciones de conflicto, posconflicto y
desplazamiento forzado. Las mujeres y las niñas son particularmente
vulnerables a la trata de personas y la esclavitud moderna, formas de
brutalidad que marcan negativa y a menudo irreversiblemente su salud.
Para contrarrestar estas injusticias, es vital reconocer a las niñas y a
las mujeres el acceso a la educación, la igualdad de salario, los
derechos a la herencia y a la propiedad, colmar el vacío de
representatividad en la política, en el gobierno y en las decisiones,
abordar el tema de la dote nupcial y así sucesivamente. La promoción de
la igualdad de la dignidad y de los derechos de las mujeres también debe
reflejarse en el diálogo interreligioso, en el que deben participar más
mujeres, mientras en nuestros días los hombres son mayoría.
Queridos amigos, es urgente actuar para proteger a las mujeres y
defender sus derechos fundamentales y su libertad. Como dice el
Documento sobre la Fraternidad: " Es una necesidad indispensable
reconocer el derecho de las mujeres a la educación, al trabajo y al
ejercicio de sus derechos políticos. Además, se debe trabajar para
liberarla de presiones históricas y sociales contrarias a los principios
de la propia fe y dignidad. También es necesario protegerla de la
explotación sexual y tratarla como una mercancía o un medio de placer o
ganancia económica. Por esta razón, deben detenerse todas las prácticas
inhumanas y las costumbres vulgares que humillan la dignidad de las
mujeres y trabajar para cambiar las leyes que impiden a las mujeres
disfrutar plenamente de sus derechos. ".
Una responsabilidad especial recae en aquellos que tienen autoridad y
ocupan cargos de responsabilidad a la hora de alentar a sus seguidores a
sostener la dignidad de las mujeres y de las niñas y defender sus
derechos fundamentales. Del mismo modo, debemos advertir a nuestros
hermanos y hermanas de los peligros inherentes a la ideología de género,
que niega las diferencias y la reciprocidad entre hombres y mujeres. Al
promover la dignidad y la igualdad de las mujeres y las niñas, también
queremos promover y proteger la institución del matrimonio, la
maternidad y la vida familiar.
Queridos amigos budistas, hagamos todos los esfuerzos posibles para
desarrollar en nuestras familias, comunidades e instituciones una estima
renovada por el papel central de las mujeres en nuestro mundo y
trabajemos por el rechazo definitivo de cualquier forma de
discriminación injusta contra la persona humana. ¡Con este espíritu, os
deseo nuevamente una fiesta de Vesakh llena de paz y alegría!
+ Miguel Ángel Ayuso Guixot, M.C.C.J.
Secretario