Beirut, LÍBANO (Agencia Fides, 15/09/2021) - Mientras que en el Líbano la propagación de los
contagios de Covid-19 parece estar disminuyendo, en la Iglesia maronita
comienzan a eliminarse las medidas de emergencia relativas a las
modalidades de administración del sacramento de la Eucaristía
introducidas para frenar la pandemia. Un decreto firmado por el cardenal
Béchara Boutros Raï, patriarca de Antioquía de los maronitas, ha
decretado que durante las liturgias eucarísticas divinas el sacramento
de la Eucaristía puede volver a ser administrado y recibido directamente
en la lengua y "bajo las dos especies, en línea con nuestra antigua
tradición y en armonía con la práctica de las Iglesias orientales".
Las nuevas disposiciones pastorales, establecidas a principios de
septiembre, con ocasión del Sínodo anual de la Iglesia maronita,
entraron en vigor ayer, con ocasión de las divinas liturgias
eucarísticas celebradas en la solemnidad litúrgica de la Exaltación de
la Santa Cruz. La opción de seguir recibiendo la hostia consagrada en la
mano puede seguir siendo solicitada "hasta nuevo aviso" por todos
aquellos que deseen mantener el alto nivel de precaución garantizado por
las medidas adoptadas durante las distintas oleadas de la pandemia.
"En ambos casos", subraya el decreto patriarcal, "se preserva la
santidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo". Por lo que respecta a las
comunidades eclesiales de la diáspora maronita, las modalidades de
distribución y recepción de la Eucaristía deben establecerse, en
cualquier caso, de acuerdo con las disposiciones de las Conferencias
Episcopales de las distintas Iglesias locales. La decisión de la Iglesia
maronita de hacer obligatoria la comunión en la mano, tomada el 4 de
marzo de 2020, había despertado la polémica y las críticas de algunos
sectores de la Iglesia. Varias parroquias han optado por dejar a los
individuos la libertad de elegir cómo recibir la Eucaristía.
En los últimos días, el Patriarca Béchara Raï participó en el Congreso
Eucarístico Internacional celebrado en Budapest, que concluyó el domingo
12 de septiembre con una celebración eucarística presidida por el Papa
Francisco.
El gobierno húngaro, dirigido por el primer ministro Viktor Orbán, ha
hecho varias donaciones a la Iglesia maronita en los últimos años.
Recientemente, el pasado mes de junio, el gobierno húngaro donó más de
dos millones de dólares como contribución a la restauración de un
monasterio maronita del siglo XVII en el municipio de Aintoura, donde
también se inauguró un centro cultural para impulsar iniciativas que
aumenten las oportunidades de empleo, especialmente para las mujeres y
los jóvenes, según el sitio web de la embajada húngara en Beirut.