CIUDAD DE MÉXICO (Agencia Fides, 04/03/2019) - “La Iglesia en México está muy
involucrada y sigue con preocupación los eventos relacionados con las
caravanas de migrantes, desde el lugar de origen hasta el de destino,
mostrando solidaridad y hospitalidad en todo nuestro territorio
nacional, desde Tapachula hasta Tijuana”, explica a Fides el padre
Arturo Montelongo, secretario de la Comisión de Movilidad en la
Conferencia Episcopal de México (CEM). El fenómeno de las caravanas de
migrantes centroamericanos a los Estados Unidos continúa. Una gran
caravana comenzó en octubre de 2018 con los hondureños que, exasperados
por la pobreza y la violencia en su país, querían llegar a México para
buscar asilo. El 21 de octubre miles más salieron de Guatemala. Después
lo hicieron otras tres caravanas conformadas por salvadoreños que
abandonaron su país, mientras que el 14 de enero de 2019 miles de
hondureños marcharon desde San Pedro Sula.
El P. Montelongo destaca la falta de “líderes responsables que los guíen
de manera segura y sin engaños, que les hablen con sinceridad y que no
los dejen a la deriva. Muchos de ellos ni siquiera saben qué van a
encontrar”. El sacerdote dice que está sorprendido por la fe entre los
hombres de estas caravanas: “Traen consigo el entusiasmo de una vida
mejor, son conscientes de las grandes dificultades que enfrentan y, a
pesar de ser de diferentes denominaciones cristianas, saben que sin la
ayuda de Dios sería aún más difícil avanzar”. “Los niños, familias
enteras, jóvenes que pensaban que tenían un gran futuro en sus países de
origen, se encontraron con una realidad muy diferente”, explica el
padreArturo. Al mismo tiempo, el secretario destaca la gran
participación de los ciudadanos y la respuesta favorable de todos ante
la crisis humanitaria. “Se han creado muchas sinergias con los distintos
gobiernos a nivel estatal y municipal así como a nivel federal”.
Al regresar de la reunión “Tex-Mex” en la que se vieron los obispos en
la frontera mexicana con los del estado estadounidense de Texas, en El
Paso, el padre Arturo dijo que también fue testigo de las quejas del
obispo Raúl Vera y el padre Pedro Pantoja contra el gobierno del estado
de Coahuila, que rechazó a los migrantes al enviar las últimas caravanas
a Nuevo Laredo y Monterrey.
El secretario señala la necesidad de “políticas públicas atentas a los
derechos humanos de sus conciudadanos” en los países de tránsito y
destino. Y recuerda que “el Papa Francisco nos insta a acoger, proteger,
promover e integrar, para transformar la sociedad mundial y definir de
una vez por todas que la migración es un derecho y que los migrantes no
son un peligro, sino una oportunidad para desarrollo”.
“La Iglesia en Estados Unidos también está trabajando para apoyar la
causa de los migrantes”, señala el padre Montelongo. “Monseñor Mark
Saitz, obispo de El Paso, - recuerda -, ha puesto a disposición las
estructuras del seminario menor para abrir un refugio donde los
migrantes que esperan la resolución de su situación puedan tener comida,
refugio y atención médica”.
“Los obispos de los Estados Unidos, - concluye -, continúan
manifestándose contra la política de inmigración caracterizada por la
separación de familias, la detención de migrantes, la imposición de un
sistema electrónico que los identifica como delincuentes y,
especialmente, contra la construcción de un muro que separa no solo a
las familia sino a ciudades enteras que históricamente tienen el mismo
origen cultural”.