CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 10 de junio de 2019).- El Papa FRANCISCO ha recibido esta mañana en Audiencia a los
participantes en la 92 Asamblea plenaria de ROACO, la Reunión de Obras
de Ayuda a las Iglesias Orientales y, en el discurso que les ha
dirigido, ha tocado las diversas situaciones en las que actúan desde
Siria a Ucrania, sin olvidar Irak Etiopía y Eritrea o la realidad de los
migrantes que llaman a las puertas de Europa y ha pedido a los miembros
de ROACO que le ayuden a difundir el Documento sobre la Fraternidad
Humana firmado junto con el Gran Imam de Al-Azar en Abu Dabi.
El Pontífice observó que desde su último encuentro con los representantes
de ROACO había tenido varias ocasiones para conocer mejor algunas
realidades que la atañen y citó sus viajes apostólicos a Bulgaria,
Macedonia del Norte y Rumania, y especialmente la jornada de oración y
diálogo con los Patriarcas de Oriente Medio, el pasado 7 de julio en
Bari.
Después recordó que en estos días de trabajos, los Representantes Pontificios de algunos países, así como otros expertos harán que
resuene en la asamblea el grito de muchos de los que en estos años “se
han visto robar la esperanza”. “Una vez más –dijo-, pienso con tristeza
en el drama de Siria y en las nubes que se adensan en algunas áreas
todavía inestables y donde el riesgo de una crisis humanitaria aún más
grande sigue siendo alto. Los que no tienen comida, los que no tienen
atención médica, los que no tienen escuela, los huérfanos, los heridos y
las viudas elevan sus voces. Si los corazones de los hombres son
insensibles, no lo es el de Dios, herido por el odio y la violencia que
se puede desatar entre sus criaturas, siempre capaz de conmoverse y de
cuidarlos con la ternura y la fuerza de un padre que protege y guía.
Pero a veces también pienso en la ira de Dios que se desencadenará
contra los responsables de los países que hablan de paz y venden armas
para hacer estas guerras. Esta hipocresía es pecado”.
Otro país que interesa al Santo Padre es Irak, al que, tras anunciar
que tiene la voluntad de ir el año próximo, deseó que pueda mirar hacia
adelante “a través de la participación pacífica y compartida en la
construcción del bien común de todos los componentes religiosos de la
sociedad, y que no caiga en tensiones que surjan de los interminables
conflictos de los poderes regionales”. “Y no me olvido de
Ucrania -añadió- para que pueda encontrar paz su población, cuyas heridas
causadas por el conflicto he tratado de aliviar con la iniciativa
caritativa a la que han contribuido muchas realidades eclesiales”.
Respecto a Tierra Santa, manifestó su esperanza en que el reciente
anuncio de una segunda fase de estudio de la restauración del Santo
Sepulcro, que ve lado a lado a las comunidades cristianas del Statu quo,
“sea acompañado por los esfuerzos sinceros de todos los actores locales
e internacionales para que se llegue pronto a una convivencia pacífica
en el respeto de todos aquellos que viven en esa tierra, signo para
todos de la bendición del Señor”.
Por último habló del grito de la gente que huye en los barcos en
busca de esperanza, “sin saber qué puertos podrán recibirlos, en una Europa que, sin embargo, abre los puertos a barcos que cargan armas
sofisticadas y costosas, capaces de producir una devastación que ni
siquiera ahorra a los niños. Esta es la hipocresía de la que hablaba.
Somos conscientes aquí de que el grito de Abel sube a Dios, como
recordábamos en Bari hace un año, rezando juntos por nuestros fieles en
Medio Oriente”.
Pero junto con el lamento y el llanto los participantes en la
asamblea escucharán en estos días voces de esperanza y consuelo, ecos
de la incansable obra de caridad que se hace posible también a través de
cada uno de ellos y de los organismos que representan y que
“manifiesta el rostro de la Iglesia y contribuye a darle vida, en
particular alimentando la esperanza para las generaciones jóvenes”.
En ese ámbito el Papa instó a ROACO a proseguir e incrementar su
compromiso para que en los países y en las situaciones en que actúa, los
jóvenes “puedan crecer en humanidad, libres de colonización
ideológica, con corazones y mentes abiertas, apreciar sus raíces
nacionales y eclesiales y desear un futuro de Paz y prosperidad, que no
deja a nadie atrás y nadie discrimina. Este año –observó- los jóvenes
de Etiopía y Eritrea después de la paz tan esperada entre los dos
países, abandonando las armas sienten que son verdaderas las palabras
del Salmo: "Has cambiado mi lamento en la danza" (30,12). Estoy seguro
de que los jóvenes sienten la fuerte referencia a esa fraternidad
sincera y respetuosa que recordamos con el documento firmado en Abu Dabi
junto con el Gran Imam de Al-Azar. Ayudadme a darlo a conocer y a
difundir esa buena alianza para el futuro de la humanidad que
contiene”.
“Comprometámonos todos –concluyó- a defender aquellas realidades que
viven el mensaje desde hace años, con especial atención a las
instituciones educativas, escuelas y universidades, tan preciosas
especialmente en el Líbano y en todo el Medio Oriente, laboratorios
auténticos de convivencia y escuelas de humanidad a las que todos
pueden acceder fácilmente”.