Jerusalén, ISRAEL (Agencia Fides, 11/06/2019) - El Tribunal Supremo de Israel desestimó el
recurso por el que el Patriarcado griego-ortodoxo de Jerusalén había
intentado bloquear la venta de tres edificios de su propiedad en la
Ciudad Vieja de Jerusalén, adquiridos por la organización judía Ateret
Cohanim.
Según la sentencia dictada por el Tribunal el lunes 10 de junio, los
bienes del Patriarcado griego-ortodoxo fueron adquiridos legítimamente
por intermediarios extranjeros que actuaban en nombre de Ateret Cohanim.
Por lo tanto, se confirma la sentencia dictada hace dos años por el
Tribunal de Distrito de Jerusalén.
Dos de los tres edificios en disputa están situados en la puerta de
Jaffa, en el barrio cristiano de la Ciudad Vieja, y ahora se utilizan
como hoteles. La venta tuvo lugar en 2004, y la noticia de la venta
provocó protestas y descontento en la comunidad cristiana
greco-ortodoxa, que culminó con la declaración del Patriarca Ireneo I de
parte del Santo Sínodo, con la acusación de apropiación indebida de
bienes del Patriarcado.
La decisión del Tribunal Supremo de Israel pone fin a una disputa que
duró más de 14 años. En 2017, tras la sentencia del Tribunal de Distrito
de Jerusalén, que ya había reconocido la legítima adquisición de las
propiedades en disputa por parte de Ateret Cohanim, los Patriarcas y
Jefes de Iglesias de Jerusalén firmaron un documento conjunto en el que denunciaban el “intento sistemático de socavar la
integridad de la Ciudad Santa” y de “debilitar la presencia cristiana en
Tierra Santa”. Un proyecto que, en opinión de los Jefes de Iglesia de
Jerusalén, se manifestó también en las “violaciones del statu quo” de
los Santos Lugares. En su documento conjunto, también firmado por
Teófilos III, Patriarca greco-ortodoxo de Jerusalén, y el arzobispo
Pierbattista Pizzaballa, Administrador Apostólico del Patriarcado Latino
de Jerusalén, expresaron su firme oposición a “cualquier acción” tomada
por “cualquier autoridad o grupo” que
tenga el efecto de violar y socavar “las leyes, acuerdos y reglamentos
que han regido nuestras vidas durante siglos”.