Phnom Penh, CAMBOYA (Agencia Fides, 10/06/2019) - "Estamos aquí para celebrar la vida que
Dios nos da en su Espíritu Santo. La paz y la alegría, el perdón y la
fe, el amor y la verdad habitan en nosotros y nos conducen a Dios
nuestro Padre que tanto nos ama. El sacramento de la confirmación que
impartiré a 20 jóvenes y ancianos camboyanos, coreanos y filipinos, nos
recuerda nuestra misión como bautizados: vivir la ‘buena nueva’ y
compartirla". Así lo dijo monseñor Olivier Schmitthaeusler, vicario
apostólico de Phnom Penh, en la misa de Pentecostés, celebrada en la
capital camboyana, ante una asamblea de más de 2.000 fieles, en la que
administró el sacramento de la confirmación a jóvenes de diferentes
nacionalidades.
En la homilía, enviada por el vicario a la Agencia Fides, mons.
Schmitthaeusler citó la experiencia de la Torre de Babel como "el
antipentecostés", un momento en el que "los hombres quieren ser más
grandes y más fuertes que Dios", mientras que "el Espíritu nos permite
entendernos en diferentes lenguas, porque Dios vive en cada uno de
nosotros y nos une en su amor infinito". El hombre fue creado por Dios
para vivir con Dios en lo más profundo de sí mismo. La Torre de Babel
quería destruir esta íntima vocación del hombre", añadió.
El vicario continuó: "Toda vida humana es un tabernáculo de la presencia
de Dios. La vida de Dios habita en nosotros. Somos un pequeño
tabernáculo de la presencia de Dios. Los apóstoles asustados vieron
lenguas de fuego en sus cabezas. ¿Vemos estas pequeñas luces rojas
brillando en nuestros corazones y nuestros ojos? El Espíritu de Dios
está en nosotros. Mons. Schmitthaeusler recordó entonces que en el
sacramento de la confirmación "el Espíritu Santo se une a nuestro
espíritu frágil y débil para que nuestras vidas sean iluminadas por la
presencia de Dios", dando a cada uno "responsabilidad, valor, fuerza,
sabiduría, deseo de hacer la voluntad de Dios. La vida es sagrada, cada
aliento de vida es el aliento de Dios. Abramos nuestros corazones y
nuestras manos a los demás, construyamos esta familia fraterna y unida
por la presencia divina", exhortó.
El vicario subrayó también la conciencia misionera, dado que "el amor
infinito dilata nuestros corazones y nos envía", invitando a los
creyentes a salir de su zona de confort, en la familia, en la parroquia,
"a salir a la calle, al encuentro del prójimo, de los desamparados y de
los no amados"; y adonde la vida humana es humillada o maltratada.
El pasado 26 de mayo, el obispo celebró también el rito de la
confirmación para 30 candidatos en la iglesia de San Pietro a Po Thom,
pidiendo a los fieles que se hagan preguntas: "¿Cómo podemos promover el
desarrollo de la Iglesia y de la sociedad? En virtud del sacramento de
la confirmación, subrayó, "debemos encontrar la manera de comprometernos
en la sociedad, de establecer relaciones con toda la humanidad, para
vivir con amor, sinceridad y justicia, para cuidar a los marginados,
para crear una gran familia".