Mosul, IRAK (Agencia Fides, 05/O6/2019) - Jóvenes cristianos, yazidíes y shabak, han
ofrecido rosas blancas y dulces a sus conciudadanos musulmanes con
motivo del Eid al Fitr, el festival islámico que pone fin al mes sagrado
del Ramadán. Fue en Mosul el martes 4 de junio por iniciativa de la
asociación italiana “Un Ponte per ...”. Los responsables de la
asociación aseguran que “celebraron este día especial para la comunidad
musulmana junto con los jóvenes de nuestros equipos de prevención de
conflictos. Los jóvenes de la comunidad cristiana, yazidí y shabak,
llegaron a Mosul desde la Llanura de Nínive, para rendir homenaje a sus
hermanas y hermanos musulmanes con flores y dulces después de la oración
de la mañana”. La distribución se realizó frente a la mezquita de
Rashan, en el distrito de al Muthanna, una de las zonas más devastadas
durante las operaciones militares llevadas a cabo para liberar a la
ciudad de la ocupación yihadista.
La iniciativa es parte de los programas implementados por “Un Ponte per”
con el objetivo de promover la reconciliación entre los diversos
componentes de la sociedad iraquí, desgarrada por conflictos sectarios.
“El futuro es imaginar que cada persona puede seguir sus propias
creencias religiosas y expresarlas libremente, con respeto y amistad,
compartiendo tradiciones y momentos felices”, dicen desde la
organización.
El 28 de febrero, “Un Ponte per ...” ayudó a
celebrar la “Misa por la paz” en la iglesia católica siriaca de Santo
Tomás en Mosul, todavía llena de escombros. La liturgia también contó
con la participación de musulmanes y miembros de minorías no cristianas
como un signo de la esperanza de superar las diferencias. En esa
ocasión, la liturgia fue celebrada por el arzobispo católico sirio
Boutros Moshi.
Las noticias sobre el regreso a Mosul y a la Llanura de Nínive de los
cristianos desplazados siempre resultan difíciles de verificar. En una
entrevista reciente, el arzobispo caldeo Najib Mikhail Moussa OP dijo
que solo el 10 por ciento de los cristianos que huyeron de Mosul en los
últimos años han regresado a sus hogares, después de que la metrópolis
iraquí fuese liberada del control de los yihadistas de Estado islámico.