Yangon, MYANMAR (Agencia Fid, 12/06/2019) - “Nosotros los obispos Católicos de Myanmar, que
representamos a los católicos de 16 diócesis, pedimos sinceramente a
todas las partes interesadas que reconsideren seriamente y detengan el
plan mal concebido de la presa Myitsone en el estado de Kachin. El
llamamiento está dirigido a todos nuestros hermanos y hermanas de
Birmania, cuya historia de vida es la historia de nuestra Madre Sacra,
el río Irrawaddy”. Es el mensaje de la declaración oficial, enviada a
Fides, de la Conferencia Episcopal de Birmania para que se detenga la
construcción de la represa Myitsone, en el estado de Kachin.
Los obispos explican: “El río Irrawaddy atraviesa el corazón de nuestra
nación, alimentando a millones de personas, flora y fauna necesarias
para la vida. Para la gente de Myanmar, la historia del río Irrawaddy se
entrelaza con nuestra larga historia de alegrías y dolores. Los
científicos han identificado problemas importantes en el curso del río
que la construcción de una presa podría agravar y, en consecuencia, dar
lugar a un gran desastre. Una presa privará a millones de personas de
una vida sostenible y causará una catástrofe humanitaria, con la
migración de miles de habitantes de estas zonas. Las agencias
internacionales también han alertado de que Myanmar es la tercera zona
del mundo más vulnerable a los desastres naturales”.
El texto continúa: “El plan para construir una presa en el río Irrawaddy
ha recibido una fuerte resistencia por parte de la sociedad civil y la
población de Myanmar. El cardenal Charles Maung Bo, arzobispo de Yangon,
se pronunció dos veces para abogar por el río Irrawaddy, para que sea
tratado como la madre sagrada del pueblo de Myanmar. Para una paz
duradera en la región, el río Irrawaddy debe quedar intacto. Los
beneficios económicos prometidos que se esperan de la presa no son
comparables a los problemas sociales y ecológicos que seguramente
vendrán. La paz se convertirá en un sueño lejano. Después de décadas de
conflicto, Myanmar merece una nueva vida, enriquecida por oportunidades
creativas, en lugar de privarse de las abundantes aguas que dan vida al
Irrawaddy”.
El comunicado dice: “Como Iglesia Católica entablamos un diálogo
constructivo con el gobierno y todas las partes interesadas firmemente
convencidos de que la paz es la única forma de construir una nación. En
este espíritu de cooperación, lanzamos este llamamiento para ayudar a
promover una paz duradera en Myanmar”.
El proyecto de la presa de 3.800 millones de dólares en Irrawaddy, la
principal vía fluvial de Myanmar, tiene como objetivo proporcionar
energía hidroeléctrica que se utilizará casi exclusivamente para la
vecina China. El gobierno del entonces presidente Thein Sein había
suspendido la construcción en septiembre de 2011. Ante la reanudación de
los trabajos, la sociedad civil se ha movilizado para decir “no” a la
presa.