Abiyán, COSTA DE MARFIL (Agencia Fides, 11/06/2021) - El regreso a la patria del ex presidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo, está previsto para el próximo 17 de junio. El pasado 31 de marzo fue absuelto de la acusación de crímenes contra la humanidad emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya, donde estaba detenido desde 2011. Se espera que su regreso tenga repercusiones en la vida política del país, donde, a pesar de una década de ausencia, ha seguido siendo un actor importante durante más de 30 años.
“Se trata ciertamente de una buena noticia para el país aunque,
evidentemente, no garantiza una reconciliación automática”, escribe a la
Agencia Fides el teólogo marfileño Donald Zagore, de la Sociedad para
las Misiones Africanas. “La población espera que su regreso pueda
contribuir a aplacar los ánimos y, sobre todo, a crear un clima
favorable para un diálogo político sincero. El regreso de Gbagbo -
subraya el sacerdote -, está lejos de ser el acto final de la
reconciliación, pero es un paso importante hacia la misma. Es hora de
que los marfileños superen sus rivalidades y animosidades para defender
el interés supremo de la nación”.
Gbagbo estaba siendo procesado por la violencia postelectoral
relacionada con su negativa a reconocer su derrota ante Alassane
Ouattara en las elecciones presidenciales de 2010, que dejaron unos
3.000 muertos.
“Nadie puede pretender construir un país por sí mismo - explica Zagore
-. Es en la sagrada unión de los hijos e hijas del país, a pesar de las
diferencias políticas e incluso religiosas, donde se construye una
nación sólida y fuerte. Mi esperanza es que todos los hijos e hijas de
Costa de Marfil, ahora en el exilio político, regresen a su país, así
como el ex presidente, para ocupar el lugar que les corresponde y
desempeñar plenamente su papel en este proceso de reconciliación”.
El misionero concluye diciendo que el desafío actual es salir de la
lógica de las victorias y las derrotas. “En una guerra nunca hay
vencedores ni vencidos, la triste realidad es que hay muertos, vidas
destruidas para siempre independientemente de las partes en conflicto.
Es necesario que la justicia internacional siga arrojando luz sobre esta
crisis, pero es igualmente necesario trabajar para inculcar a la clase
política marfileña el amor por los valores de la justicia, la verdad y
la tolerancia. Mientras la política no tenga como pilares la justicia,
la verdad y la tolerancia, la violencia y la guerra seguirán dictando la
ley”.
Gbagbo, principal opositor de Félix Houphouët-Boigny y luego de Henri
Konan Bédié en los años ochenta y noventa, luchó por imponer el
pluripartidismo, liderando manifestaciones violentamente reprimidas por
el régimen, lo que le valió la cárcel y el exilio. En un país dominado
por las grandes familias burguesas, Laurent Gbagbo, de origen socialista
modesto, “refirió las palabras de los pobres y de los frustrados por el
desarrollo y que no pueden ser olvidados”.