Asunción, PARAGUAY (Agencia Fides, 15/06/2021) – En la iglesia del Chaco paraguayo y en otros
treinta lugares del país, se está realizando una Novena para pedir el
fin de la pandemia, como ha dicho el Papa Francisco, y por la
beatificación de Mons. Pedro Shaw, Vicario apostolico de Pilcomayo. La
novena ha iniciado el sábado 12 de junio y durará hasta el lunes 20 de
junio, víspera de la muerte del obispo, ocurrida el 21 de junio de 1984
tras un accidente.
Mientras se estaba dirigiendo hacia Asunción, conduciendo un Land Rover
de la misión junto con dos religiosas, con el propósito de dialogar con
un técnico sobre la factibilidad para la instalación de una emisora en
el Chaco, Mons. Shaw notó un mal funcionamiento en su coche. Se detuvo
en el kilómetro 28 de la Ruta Trans-Chaco, se bajó del coche y se puso a
repararlo. Al mismo tiempo, un camión con remolque llegó a gran
velocidad, golpeando el coche y al obispo, matándolo al instante.
En el lugar del accidente se encuentra una capilla dedicada al “Pa‘i
Puku”, apodo popular en lengua guaraní que significa “padre alto” por el
que se llamaba cariñosamente a Monseñor Shaw y que aún hoy se mantiene,
donde los fieles se acercan para revitalizar la vida espiritual o
solicitar la protección para sus familiares. El lunes 21 de junio, el
obispo de la diócesis de Benjamín Aceval, Monseñor Amancio Benítez
Candia, conjuntamente con el clero y representantes de la Congregación
Oblatos de María Inmaculada, celebrará una misa solemne en memoria del
gran misionero del Chaco.
Pedro Shaw nacido el 6 de septiembre de 1925 en Wilrijk, diócesis de Malinas-Bruselas, Bélgica y fue ordenado sacerdote el 30 de septiembre de 1951. Al año siguiente ingresó en el Vicariato Apostólico del Pilcomayo. Llegó a Paraguay el 16 de diciembre de 1952. Desde 1953 trabajó como incansable misionero itinerante en el Chaco, en Benjamín Aceval, María Medianera, Puerto Elsa (hoy Nanawa). El 22 de abril de 1981 fue consagrado Obispo del Vicariato Apostólico del Pilcomayo. El 21 de junio de 1984 fue asesinado.
Como recuerda la nota de la Conferencia Episcopal del Paraguay, Mons.
Pedro Shaw, el popular Pai Puku, fue un misionero incansable, andaba a
caballo, en cachape y a veces a pie, por áridos desiertos y por extensos
bañados, atravesando ríos y riachos, pantanos plagados de toda clase de
insectos, alimañas, mosquitos y polvorines. No conocía tiempo, ni hora,
ni frontera y tampoco límites para su constitución física.
La idea de iniciar la causa de su beatificación se extendió poco después
de su muerte, y maduró en el año 2000. En 2019, el obispo de Benjamín
Aceval, monseñor Amancio Benítez, tomó la decisión de abrir oficialmente
el proceso de beatificación, pero no ha podido llevarse a cabo aún
debido a la pandemia.