Maumere, INDONESIA (Agencia Fides, 15/03/2019) - “Es triste y lamentable ver las condiciones en
que viven las personas con enfermedades mentales en la isla de Flores”,
explica a Fides el padre Luigi Galvani, misionero camiliano que trabaja
desde hace años en la isla indonesia. “Además del enorme sufrimiento
físico, las dificultades psicológicas, el aislamiento social y la
pobreza espiritual, estas personas se ven obligadas a vivir, en la
mayoría de los casos, en tiendas de campaña o en chozas destartaladas o
encadenadas mientras padecen el mal tiempo, los mosquitos y los demás
insectos. Allí duermen, descansan y hacen sus necesidades. El gobierno
local no tiene instalaciones y ni un programa adecuado para ellos.
Simplemente los visita de vez en cuando para proporcionarles alguna
medicina”.
“Para apoyar concretamente a estos pacientes, - explica el p. Luigi -,
llevamos a cabo una investigación que reveló treinta casos en la zona.
Algunos de estos pacientes habían estado así durante meses, otros
durante algunos años y uno incluso durante cuarenta años”.
“Pensamos que la mejor ayuda que podríamos ofrecerles es la construcción
de casas especiales en las que pudieran sentirse libres para moverse y
comunicarse sus familias y vecinos”, continúa el padre Galvani. “En
estos refugios están protegidos de la lluvia, el viento, los insectos,
pueden comer sentados en una mesa, tener agua para lavarse y un baño
privado. Un estilo de vida más humano que, sin duda, favorece el proceso
de curación y rehabilitación y les permite poder reincorporarse a su
familia y a la comunidad”. “Así empezamos las primeras casas cerca de
las casas de sus familiares, para darles la oportunidad de ser cuidados
por sus seres queridos. Ahora muchos de ellos parecen renacer a una
nueva vida”. “Este proyecto es verdaderamente pionero”, concluye el
misionero. Monseñor Edwaldus Martinus Sedu elogió la iniciativa de los
misioneros camilianos “por su compromiso solidario y testimonio
evangélico que honra a la Iglesia”.
Los camilianos, presentes en la isla indonesia de Flores desde hace unos
diez años, están en pleno crecimiento vocacional e implementando nuevas
iniciativas sociales y de caridad. Las dos comunidades de Maumere y
Ruteng actualmente albergan a unos setenta jóvenes estudiantes de
filosofía y teología. Durante los próximos cinco años, se espera que
sean las nuevas fuerzas para el ministerio camiliano y misionero dentro y
fuera del país.