Ramallah, PALESTINA (Agencia Fides, 12/06/2019) - En la ciudad árabe de Jenin, a 26 km al norte
de Nablus, de sus 70.000 habitantes solo hay 130 cristianos, casi todos
católicos del rito latino. En Tubas, otra ciudad árabe en el norte de
Cisjordania, de entre 40.000 personas solo hay 45 cristianas,
pertenecientes a la Iglesia ortodoxa griega. En Burqin, un pueblo
palestino no lejos de Jenin, los cristianos son menos de 70 años en una
población de 7500 habitantes. También las comunidades bautizadas de las
ciudades de Jalameh y Kafr Koud están compuestas por unas pocas docenas
de personas. Mientras que en la aldea de Deir Ghazaleh, hasta hace 10
años habitaba una importante minoría cristiana, ahora los bautizados son
solo 4 entre 1200 habitantes.
El fenómeno de la drástica disminución de la población cristiana en
grandes territorios de Cisjordania bajo la Autoridad Palestina fue
expuesto en un documento por Hanna Issa, miembro del Consejo de Fatah y
Secretario General del Consejo Islámico-Cristiano Palestino para
Jerusalén y los Santos Lugares. En el texto, recogido en la web abouna.org,
Hanna Issa cuestiona los “factores políticos y económicos” en el origen
de los flujos migratorios que minimizan la presencia cristiana en
Cisjordania. El proyecto nacional palestino, enfatiza el exponente de al
Fatah, se basa en el reconocimiento de la plena igualdad entre los
ciudadanos de diferentes religiones, pero la inestabilidad política se
traduce en inestabilidad social y económica. Para esto, concluye Hanna
Issa, es necesario preservar la identidad árabe palestina frente a todos
los condicionantes que pueden generar situaciones de discriminación en
la sociedad palestina y la marginación de su componente cristiano.