CIUDAD DEL VATICANO (Agencia Fides,, 08/06/2021) - La hna. Palmide Gamba, de las Hermanas Franciscanas
Misioneras de María, ha fallecido el pasado 18 de mayo de 2021, el
funeral se ha celebrado el 20 de mayo en la capilla del convento de las
hermanas, en Grottaferrata (Roma). “Su diligente dedicación a la misión
de la Iglesia china y el extraordinario celo apostólico puesto en el
acompañamiento espiritual de las hermanas chinas en Italia y en su
servicio a Propaganda Fide” han sido recordados por el Prefecto de la
Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el cardenal Luis
Antonio G. Tagle, en su mensaje de pésame a la Superiora General de su
instituto. “Nunca dejó de afrontar cada problema con corazón de madre –
ha dicho el Cardenal-, con discernimiento y confianza, hija de la virtud
teologal de la Esperanza, se sentía llamada a comunicar la buena
noticia del Evangelio a todos”.
Nacida en Brescia (Italia) el 21 de julio de 1935, asistió al noviciado
de Grottaferrata, donde emitió los votos temporales el 19 de marzo de
1965, y los perpetuos en Macao el 11 de abril de 1971. Había estudiado
Lenguas y Literaturas Extranjeras en la Universidad de Pisa, Pastoral
Catequética en París y Literatura China en Taiwán, donde durante muchos
años se dedicó generosamente al trabajo pastoral. En la vida religiosa
ocupó varios puestos de responsabilidad: profesora, superiora, consejera
general y provincial, formadora, directora de la asociación de laicos,
miembro del “equipo de China”...
Tras varios años de servicio en las oficinas del Dicasterio Misionero en
el Vaticano, se le encomendó la tarea de formación y acompañamiento de
las hermanas chinas en Italia que venían a Roma a completar sus
estudios. Su deseo era ir a llevar la Buena Nueva a la China
continental, recuerdan quienes la conocen desde hace tiempo. No le fue
posible a causa de la situación política, pero del mismo modo contribuyó
“a distancia” a la realización de su deseo formando intelectual,
espiritual y humanamente a las hermanas chinas que llegaban a Roma.
La fe, la sencillez, la humildad y la alegría eran algunas de las virtudes y cualidades que encarnaba la hermana Palmide. Era una mujer llena de amor a Cristo, un bello ejemplo de cómo amar al Señor y a los hermanos. Era una verdadera “madre” que engendró muchos hijos e hijas en la fe, especialmente para la Iglesia en China, ayudó a muchos a acercarse a Cristo, a creer en Él dando testimonio del amor del Evangelio no con palabras, sino con la vida. Para muchos ha sido una verdadera madre, hermana y amiga. A su intercesión se encomiendan ahora las Hermanas Franciscanas Misioneras de María y la Iglesia en China, para poder continuar la providencial obra de evangelización recorriendo el mismo camino trazado por ella.