Hakha, MYANMAR (Agencia Fides 09/06/2021) - La Iglesia católica de la ciudad de Surkhua, en la diócesis de Hakha, está proporcionando refugio y alimentos a más de 50 desplazados, entre ellos mujeres, ancianos y niños, que han huido de sus hogares debido a los intensos combates entre el ejército birmano y el grupo de jóvenes locales conocido como “Fuerzas de Defensa de Chin” (CDF), situado en el estado de Chin, en el oeste de Myanmar, en la frontera con la India.
En el estado surgieron grupos de resistencia armada el pasado mes de
abril para luchar y oponerse a la represión llevada a cabo por los
militares del Tatmadaw, el ejército regular birmano. Según la
información de la Agencia Fides los grupos armados de las FDC se
encuentran en varias ciudades y territorios del estado como en Mindat,
Thang Tlang, Senthang, Hakha, Zotung. En la zona entre Hakha y Surkhua,
un enfrentamiento armado entre las tropas birmanas y las CDF, que tuvo
lugar el 31 de mayo, dejó 8 muertos y 5 heridos entre los militares y 1
muerto entre los jóvenes de Hakha. Tras los enfrentamientos, los
militares están deteniendo a los jóvenes y registrando ampliamente el
territorio para reprimir cualquier resistencia y restablecer la ley y el
orden. “Sin embargo, el pueblo de Myanmar califica hoy a los militares
de ejército terrorista”, señala una fuente local de Fides.
En este contexto de violencia y miedo entre la población, el padre Hrang
Tin Thang, párroco de Surkhua, ha llevado a todos los ancianos,
discapacitados y niños de la ciudad, que no han podido huir a los
bosques, a su iglesia parroquial, donde, con la ayuda de las Hermanas
del Pequeño Camino, una congregación religiosa local, está
proporcionando refugio, atención y alimentos. “Es una obra de caridad
que realizamos sin ninguna discriminación religiosa, dirigida a los más
débiles e indefensos”, señala.
Según ha referido a la Agencia Fides el padre Paul Thla Kio, sacerdote
local de la diócesis de Hakha, capital de Chin, los militares birmanos,
que controlaban el recinto, no han cometido actos de violencia, sino que
han animado a los sacerdotes y a las religiosas a continuar con sus
obras de misericordia y caridad, hacia la gente sin ninguna amenaza.
La Iglesia católica local ha lanzado un llamamiento señalando que hay
una emergencia humanitaria en el estado y ha pedido a las Naciones
Unidas y a las ONG que abran campos de refugiados para poder ofrecer
ayuda humanitaria a los desplazados de Mindat y sus alrededores. Muchos
de ellos están cruzando la frontera y buscando refugio en la India.