Hassaké, SIRIA (Agencia Fides 08/06/2021) – Este domingo 6 de junio ha terminado la vida
terrenal, intensa y generosa, del arzobispo sirio católico Jacques
Behnan Hindo, que durante más de veinte años, de 1996 a 2019, dirigió la
archidiócesis sirio católica de Hassaké-Nisibi, en la provincia
nororiental siria de Hassaké. El Arzobispo ha fallecido tras una larga
enfermedad en París, donde se había trasladado para recibir tratamiento
médico.
Antes de que el mal minara sus indomables energías, Hindo dirigió la
archidiócesis que le había sido encomendada como un pastor entregado y
sagaz, permaneciendo cerca de las comunidades cristianas locales
abrumadas -como el resto de la población- por la violencia y el delirio
del conflicto sirio.
Jacques Hindo nació en 1941 en İdil, en la meseta de Tur Abdin, zona de
arraigo tradicional de las comunidades cristianas sirias y que
actualmente se encuentra dentro de las fronteras de Turquía, fue
ordenado sacerdote en mayo de 1969, y después arzobispo sirio católico
de Hassaké-Nisibi en 1996. Mientras que la ordenación episcopal la
recibió el 18 de junio de 1997.
Durante los años de conflicto, el arzobispo Hindo representó también una
voz libre capaz de relatar de forma inconformista los acontecimientos
de la época, y de describir fuera de estereotipos y mistificaciones, las
condiciones de las comunidades cristianas locales.
Ya en septiembre de 2013, con el temperamento impetuoso que le
caracterizaba, Hindo había escrito una carta abierta al presidente de
Estados Unidos, Barack Obama, pidiéndole que detuviera sus planes de
intervención militar en Siria. Cuando el conflicto sirio llegó a la
región de Hassaké, el arzobispo rechazó 1.700 kalashnikovs ofrecidos por
el gobierno de Damasco para ser distribuidos entre los cristianos
locales, con el fin de alistarlos en las milicias progubernamentales
para utilizarlos contra los grupos armados anti-Assad. “Como hombres de
Iglesia” repetía Hindo “no podemos instigar a
los cristianos a tomar las armas para participar en el conflicto”. Por
la misma razón había criticado las frases de los exponentes del
Patriarcado de Moscú que en octubre de 2015 habían bendecido las
operaciones militares rusas contra las milicias yihadistas que operan en
Siria como una “Guerra Santa”: “Es una forma insensata de definir lo
que
está ocurriendo en Siria” había dicho el Arzobispo Hindo a la Agencia
Fides, añadiendo que “para nosotros esas palabras pueden tener
consecuencias devastadoras”. Con la misma
vehemencia, en mayo de 2016, Hindo había
definido como “una locura, tal vez inspirada por algún traficante de
armas que aún no ha vaciado sus almacenes” la idea de financiar con
fondos del gobierno estadounidense el suministro de armas para las
autodenominadas “milicias cristianas” que operan en el escenario
distorsionado de los conflictos en curso en Siria e Irak. “Desde el
primer momento”, subrayó entonces el arzobispo católico sirio en una
conversación con la Agencia Fides, “pensé que la campaña para aplicar la
categoría de 'Genocidio' al sufrimiento de los cristianos era una
operación geopolítica dirigida a intereses concretos. Según los
procedimientos de Estados Unidos, utilizando la categoría de genocidio
resulta más fácil autorizar operaciones militares o de otro tipo, más o
menos transparentes”.
En las fases más sangrientas del conflicto, el arzobispo Hindo había
seguido de cerca el sufrimiento de los más de 250 cristianos asirios del
valle de Khabur tomados como rehenes por los milicianos yihadistas en
febrero de 2015 y luego liberados un grupo tras otro a medida que se
pagaban las cuotas exigidas por los secuestradores para su rescate. En
2015, mientras en Hassaké la contraofensiva de las fuerzas kurdas y del
ejército sirio ponía cerco a los suburbios periféricos aún ocupados por
las milicias yihadistas del Estado Islámico (Daesh), las urgencias
sanitarias y alimentarias de la población civil impulsaron a Hindo a
ocupar también un cargo de carácter público. “Me he convertido en
responsable de la limpieza, de la recogida de basuras de emergencia, de
las desinfecciones y de todos los servicios que tienen que ver con la
salud pública”, había dicho el arzobispo a Fides. En los años
siguientes, Hindo había informado con acentos críticos e inconformistas
de
las operaciones llevadas a cabo por los milicianos de las Unidades de
Protección Popular (YPG) y los militantes del Partido Democrático Kurdo
(PYD, brazo sirio del Partiya Karkeren Kurdistan-PKK) para lograr en la
práctica su intención de crear una zona autónoma kurda en la provincia
siria de Hassaké, denominada en los medios de comunicación kurdos con el
nombre kurdo de Rojava. Incluso cuando comenzó la dura época de su
enfermedad, el arzobispo Hindo nunca alejó la mirada del sufrimiento de
su pueblo: “No es cierto que la guerra en Siria haya terminado. Seguimos
subiendo nuestro Gólgota”. Así es como el arzobispo Jacques Behnan
Hindo describió a Fides los sentimientos con los que los cristianos de
la región nororiental siria de Jazira se preparaban para vivir los días
de la Semana Santa a finales de marzo de 2018.
Descansa en paz.