Bkerké, LÍBANO (Agencia Fides, 16/06/2021) - La subsistencia alimentaria de la mitad de la
población libanesa está en peligro, además, continúa la hemorragia de
jóvenes que abandonan el País de los Cedros para buscar una vida menos
incierta en otros lugares, mientras el sistema político e institucional
parece paralizado ante las urgencias sociales y económicas que
estrangulan a la nación. Este es el escenario, es cada vez más
inquietante, esbozado por el cardenal Béchara Boutros Raï, patriarca de
Antioquía de los maronitas, en su discurso del lunes 14 de junio de
apertura del Sínodo anual de la Iglesia maronita. La asamblea eclesial,
que tiene lugar en la sede patriarcal maronita de Bkerké, durará hasta
el sábado 19 de junio, y ha sido precedida por varios días de retiro
espiritual, durante los cuales los participantes en el Sínodo han
reflexionado y rezado juntos a partir de meditaciones dirigidas por el
padre Fadi Tabet, rector del Santuario de Nuestra Señora del Líbano, en
Harissa.
En su discurso, el Patriarca maronita Raï ha reiterado sus ya habituales
comentarios críticos dirigidos a la clase política, refiriéndose a la
“negligencia” de los actores políticos que bloquean el poder ejecutivo y
las funciones vitales del aparato estatal. El Patriarca ha recordado,
entre otras cosas, que la lira libanesa ha perdido el 90% de su valor,
que los alimentos y el material médico “están monopolizados por los
importadores” y que incluso la leche para los niños pequeños “ha
desaparecido de las farmacias”, mientras que en la actualidad el salario
de los funcionarios públicos “ya no supera, en valor, los 30 dólares”.
En el Sínodo anual de la Iglesia maronita, que se celebra en Bkerké, participan unos cuarenta obispos del Líbano, de los países de Oriente Medio y de las comunidades de la diáspora. En el orden del día del Sínodo figuran cuestiones de carácter eclesial relativas a la liturgia, el funcionamiento de los seminarios y la formación de los sacerdotes. Durante los días que pasen juntos, los participantes en el Sínodo de la Iglesia Maronita también podrán debatir los temas y problemas que deberán ponerse al centro del encuentro convocado en Roma el 1° de julio por el Papa Francisco para reflexionar junto a los principales líderes de las comunidades cristianas libanesas sobre la preocupante situación del País.