Hakha, MYANMAR (Agencia Fides 16/06/2021) - El padre Michael Aung Ling, párroco de la
iglesia católica de San José en Kanpetlet, una agradable localidad
turística de la diócesis de Hakha, en el estado birmano de Chin, en la
frontera con la India, ha sido detenido hoy, 16 de junio, por los
militares del ejército birmano y sigue bajo custodia. Según ha
confirmado a la Agencia Fides una fuente de la Iglesia local, “hay mucha
preocupación por su suerte y todos piden su liberación inmediata”. Como
explica a la Agencia Fides un catequista de la parroquia, los militares
se lo han llevado esta mañana tras asaltar su residencia parroquial,
acusándole de apoyar a las Fuerzas de Defensa de Chinlandia (FDC), parte
de las fuerzas de resistencia popular surgidas en todo Myanmar para
oponerse al golpe de Estado del 1° de febrero.
Según los militares, el sacerdote ofrecía refugio a los jóvenes
combatientes de la resistencia en su iglesia parroquial. El ejército
también ha incautado todos los sacos de arroz y los víveres almacenados
para los alumnos que normalmente utilizan los locales de la parroquia,
donde estudian en régimen de internado.
“El episodio es un acto más de violencia y crueldad contra personas o
estructuras de la Iglesia local”, señala una religiosa local. En
Kanpetlet, una pequeña ciudad de 2.000 habitantes, en una zona de
colinas, la violencia ha llegado a perturbar una de las zonas turísticas
más famosas. La iglesia católica de San José se encuentra al pie de la
histórica montaña Victoria (“Khonuthong” en el idioma local), un lugar
de extraordinaria belleza natural, incluido en la lista de sitios del
patrimonio cultural y natural de la Asociación de Naciones del Sudeste
Asiático (ASEAN).
En el estado de Chin, al este de Myanmar, en la frontera con la India,
los enfrentamientos entre el ejército birmano y los combatientes de la
resistencia local se han intensificado en la zona de Kanpetlet, al sur
del estado. Los combates llevan varios días en curso y unos 2.000
habitantes de la ciudad se han visto obligados a huir de sus casas.
“Cuando la gente abandona sus hogares, las fuerzas del régimen saquean
las propiedades y las casas vacías”, alegan los residentes locales.
Los combatientes de la resistencia, equipados con armas caseras como
escopetas y explosivos caseros, utilizan tácticas de guerrilla para
luchar contra las fuerzas del régimen, con emboscadas y asaltos a
pequeños convoyes. Las tropas del Tatmadaw (ejército birmano) utilizan
armas pesadas, como fusiles automáticos y lanzacohetes, contra los
combatientes locales.
En esta fase crítica, la Iglesia católica de la diócesis de Hakha está proporcionando refugio y alimentos a los desplazados, entre ellos mujeres, ancianos y niños, que han huido de sus hogares a causa de los intensos combates. Los militares patrullan el territorio y registran las casas y estructuras religiosas en las que los jóvenes podrían refugiarse, sin evitar de cometer actos de violencia contra los civiles.
En la diócesis de Hakha, de una población de más de 700.000 habitantes,
la mayoría de ellos de etnia Chin, hay unos 35.000 católicos, pero cerca
del 40% de toda la población es cristiana protestante.