CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 31 de enero de 2019).- Mensaje del Prefecto del Dicasaterio para el Servicio del Desarrollo
Humano Integral, S.E. el Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, con motivo
de la LXVI Jornada Mundial de Lucha contra la Lepra) (enfermedad de
Hansen), que se celebró el domingo 27 de enero de 2019:
Mensaje del Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson
A los Presidentes de las Conferencias Episcopales,
A los Obispos encargados de la pastoral de la salud,
A las religiosas y religiosos,
A los trabajadores sociales, sanitarios y pastorales,
A los voluntarios y personas de buena voluntad.
"Acabar con la discriminación, la estigmatización y el prejuicio".
La comunidad médica y la sociedad han experimentado en los últimos
años un gran progreso en el cuidado de las personas que padecen lepra o
enfermedad de Hansen. El diagnóstico ha mejorado y muchos tratamientos
son más accesibles que antes, sin embargo, "desafortunadamente, esta
enfermedad todavía afecta principalmente a las personas más
desfavorecidas y más pobres". [1] Más de 200,000 casos nuevos de la
enfermedad de Hansen se registran cada año, el 94 % en 13 países
diferentes. [2] "Es importante", ha afirmado el Papa FRANCISCO,
"mantener viva la solidaridad con estos hermanos y hermanas que han
quedado discapacitados como resultado de esta enfermedad". [3] Jesús fue
para nosotros un modelo para este tipo de cuidado. Lo que movía
profundamente a Cristo en el encuentro con los leprosos ahora debe
inspirarnos a todos, en la Iglesia y en la sociedad.
Una terapia con múltiples medicamentos y centros clínicos
especializados ha demostrado su eficacia en el tratamiento de esta
enfermedad, sin embargo, "ninguna institución puede reemplazar al
corazón o a la compasión humana, cuando es necesario enfrentar el
sufrimiento del otro". [4] El tema de este año para la Jornada Mundial
de los Enfermos de Lepra, "Acabar con la discriminación, la estigmatización y los prejuicios",
nos enseña claramente que una de las necesidades básicas en las vidas
de quienes experimentan esta enfermedad devastadora es el amor.
El Papa FRANCISCO, reflexionando sobre la curación del leproso por
obra de Jesús, en el Evangelio según Marcos (Marcos 1: 40-45), indica
el poder y la eficacia de Dios para salir al encuentro de nuestro deseo
más profundo de ser amados y cuidados. "La misericordia de Dios", nos
recuerda, "supera toda barrera y la mano de Jesús toca" al leproso. El
Médico Divino no pierde el tiempo en diagnosticar las dolencias que nos
afligen, sino que solo quiere aproximarse y curarlas acercándose a
nosotros. "No se coloca a distancia de seguridad", continúa Francesco,
"y no actúa por poderes, sino que se expone directamente al contagio de
nuestro mal". [5]
Este año se cumple el décimo aniversario de la canonización de San
Damián de Veuster. Nacido en Tremelo, Bélgica, en 1840, fue ordenado Sacerdote de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María.
Su celo misionero lo llevó a servir a la aislada comunidad de leprosos
de la isla de Molokai en Hawai. Atento a la inspiración de su corazón y a
las necesidades de las personas a las que servía, Damián eligió
quedarse en la isla y luego también él contrajo la enfermedad. Predicó
el Evangelio de la misericordia a una comunidad a la que generalmente
uno se dirigía a distancia, mostrando la cercanía de Dios a "Nosotros,
los leprosos". Murió en la isla de Molokai en 1889, después de 16 años
de cuidado compasivo que revelaba el rostro de Cristo a aquellos a
quienes servía.
En Evangelii Gaudium, el Papa FRANCISCO aborda la actitud
humana de abrazar "un desborde activista" cuando se trata de servir a
los pobres y necesitados. Lo que Dios quiere de cada uno de nosotros,
explica, es "una atención puesta en el otro, considerándolo como uno
consigo”[6] Lo que necesitamos hoy es "la gracia de hacer una cultura
del “encuentro, de este encuentro fecundo, de este encuentro que
devuelve a cada persona su dignidad como hijo de Dios, la dignidad de la
vida". [7] A la profunda conversión de San Francisco de Asís
contribuyó un encuentro lleno de gracia con un leproso. Al final se hizo
cargo de esa persona, -el leproso, figura de Cristo crucificado- lo
ayudó y lo besó. Cada encuentro auténtico tiene el poder de devolver la
vida y la esperanza.
DA nivel práctico, hay muchas maneras para facilitar este encuentro
con los enfermos de lepra. Nuestras instituciones médicas y los sistemas
locales de asistencia sanitaria, en colaboración con los organismos
gubernamentales y las ONGs, pueden ayudar a crear alianzas que tengan
efecto a largo plazo en las personas afectadas por esta enfermedad. No
será un esfuerzo individual el que consiga la transformación necesaria
de quienes luchan contra la lepra, sino un trabajo compartido de
comunión y solidaridad.
Otro paso fundamental en el camino hacia el progreso es la
construcción de la conciencia, especialmente en aquellos países donde la
lepra es una enfermedad endémica. Aquí, el poder de la educación y la
contribución de la academia de las ciencias pueden hacer mucho para
asistir a las personas diagnosticadas con lepra a encontrar una solución
y ayudar a nuestras comunidades a tender una mano benévola y acogedora.
Dios siempre bendice esta colaboración y los beneficios para los
enfermos son tangibles.
Por último, las comunidades mismas deben esforzarse continuamente
para eliminar la "discriminación, la estigmatización y los prejuicios",
trabajando para lograr la integración completa de la persona en todas
sus dimensiones físicas y espirituales. Hablando de la gran necesidad de
desarrollo a nivel global, San Pablo VI habló de un desarrollo "de todo
el hombre y de todos los hombres". [8] Cuando los leprosos encuentran
atención clínica, merecen recibir una mirada de amor, de hermandad y,
por lo tanto, también merecen encontrar aceptación social de acuerdo con
su dignidad espiritual, así el desarrollo humano integral encontrará su
expresión más pura en la curación auténtica.
Expreso mi más profunda gratitud a todos aquellos que trabajan
infatigablemente para ayudar a quienes sufren de lepra y brindan un
alivio tan eficaz a los enfermos. El apoyo financiero de muchos, junto
con las numerosas contribuciones de la ciencia y la investigación
también han aportado esperanza y asistencia a muchas personas que
padecen esta enfermedad. ¡Que la poderosa intercesión de la Santísima
Virgen María, Salud de los Enfermos, esté con nosotros en nuestro
intento de vencer la enfermedad de Hansen, así como la estigmatización,
la discriminación y los prejuicios en todas sus formas!
Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson
Prefecto
1] Papa FRANCISCO, Angelus, 28 enero 2018.
[2] Organización Mundial de la Saluv, "Estrategia Mundial de la Lepra 2016-2020", 3.
[3] Papa FRANCISCO, Angelus, 31 enero 2016.
[4] Pontificio Consejo de la Pastoral para los Agentes Sanitarios, "Nueva Carta para los Agentes Sanitarios".
[5] Papa FRANCISCO, Angelus, 15 febrero 2015.
[6] Papa FRANCISCO, Evangelii Gaudium, 199.
[7] Papa FRANCISCO, "Meditaciones diarias en la capilla de la Casa Santa Marta", 13 septiembre 2016.
[8] Papa Pablo VI, Populorum Progressio, 42.