Ciudad de México, MÉXICO (Agencia Fides, 14/07/2021) - La violencia en Chiapas no cesa.
Michele Colosio, un voluntario italiano, ha sido asesinado la noche del
domingo 11 de julio cerca de su casa, en San Cristóbal de Las Casas. Al
parecer, el asesino le alcanzó en una moto y le disparó varias veces.
Llevado al hospital, murió por las consecuencias de sus heridas. Durante
más de 10 años, Colosio ha estado yendo y viniendo entre Italia y
México, donde gestionaba una pequeña granja y, sobre todo, se dedicaba a
desarrollar proyectos para la educación de los niños en las zonas
rurales más pobres. Colaboraba con la Casa de Salud Comunitaria
Yi'belik'-Raíz del Viento, y estaba implicado en varios proyectos
sociales, convencido de que debemos ayudar, vivir en hermandad, sin
importar la lengua, las fronteras y la piel.
Ahora están en curso las investigaciones para esclarecer las causas del asesinato.
Hace pocos días, siempre en el estado de Chiapas, fue asesinado también
Simón Pedro Pérez López, indígena tzozil, catequista de la parroquia de
Santa Catarina, en Pantelho, diócesis de San Cristóbal de las Casas,
comprometido con la defensa de los derechos humanos y la búsqueda de
justicia en relación con la masacre del pueblo indígena de Acteal,
Chiapas, el 22 de diciembre de 1997, cuando un grupo paramilitar asesinó
a 45 personas de la etnia tzotzil. El obispo de la diócesis de San
Cristóbal de las Casas, monseñor Rodrigo Aguilar Martínez, al denunciar
un nuevo derramamiento de sangre, ha destacado el sufrimiento de la
población inocente, de la que la diócesis actúa como portavoz ante las
autoridades, “pero parece que hay intereses obscuros que generan omisión
a las denuncias... Volvemos a ver en Chiapas la reactivación de las
fuerzas que se multaron de paramilitares al crimen organizado, aliados
al narco gobierno que han invadido nuestro estado para controlar la
resistencia a los pueblos organizados que defienden su autonomía”.
En una nota del 11 de julio, enviada a la Agencia Fides, la Comisión
Episcopal de Fe y Compromiso Social, expresa su participación “en el
dolor que sufren nuestros hermanos y hermanas en el Estado de Chiapas, a
causa de la violencia” y subraya que “la violencia, enraizada en la
realidad de nuestro país, nos sigue alarmando por su cotidianidad”, es
un fenómeno particularmente complejo, “que se ha convertido en un
problema de salud pública, ya que causa daños a sus miembros,
enfermedades, disminución de la calidad de vida y, en muchos casos,
termina en asesinato”.
“El contexto de violencia que persiste en México -continúa la nota-
requiere que los cristianos y las personas de buena voluntad penetremos
en la vida y en las realidades humanas donde vivimos en la práctica, el
seguimiento de Jesús. Sólo así transformaremos las situaciones de pecado
y las estructuras de injusticia, actualizando el ministerio de Jesús
que viene a devolver a cada persona su dignidad fundamental. La
comunidad cristiana siempre lo ha entendido, por eso une el anuncio del
Evangelio a la denuncia de la injusticia, crea acciones que defienden la
dignidad y los derechos, y es solidaria con los pobres”.
Por ello, la Comisión Episcopal de Fe y Compromiso Social invita a
“volver a las reglas fundamentales de convivencia que generan relaciones
favorables y que permiten construir sociedades más fraternas y justas”,
caracterizadas por la realización de la Paz, “que no es un estado
natural, debe ser construida por cada persona”. También se reitera que
“hablar de paz no tiene sentido si se destruye la vida”. La violencia,
el hambre, la injusticia, la mentira, la esclavitud, la guerra y la
devastación de la naturaleza “son procesos incompatibles con los
presupuestos de la paz y la supervivencia humana”.