Budapest, HUNGRÍA (Agencia Fides 13/09/2021) - La paz en la península coreana es un gran
desafío y un gran compromiso para la Iglesia católica en Corea: así lo
ha dicho el cardenal Yeom Soo-jung, arzobispo de Seúl y administrador
apostólico de Pyongyang, dirigiéndose a los participantes en el 52º
Congreso Eucarístico Internacional en Budapest, Hungría. En un discurso
titulado “La Iglesia en Corea: el camino, ayer, hoy”, pronunciado el 10
de septiembre, el cardenal Yeom ha presentado brevemente la historia de
la Iglesia católica en Corea, y ha subrayado el importante papel de la
Iglesia coreana (5,9 millones de católicos de una población de unos 53
millones) a la hora de abordar una serie de problemas a los que se
enfrenta la sociedad coreana actual.
El Arzobispo ha citado al Papa Francisco diciendo: “No es fácil
construir esta paz evangélica. Requiere una gran apertura de mente y de
corazón. Debemos ser artesanos de la paz, porque construir la paz es un
arte que requiere serenidad, creatividad y laboriosidad”. Por tanto, ha
proseguido “¿cómo adquirir estos dones tan necesarios para lograr la
paz? Se me ocurren varias respuestas. La primera está contenida en las
palabras de Cristo. Cristo nos invita a mirar hacia nuestro propio
corazón, sin juzgar a los demás, sino conociéndonos a nosotros mismos”.
“El segundo paso hacia la paz – ha recordado -, es la oración. La
oración alimenta en nosotros la presencia de Dios y nos da el Espíritu
Santo, que es el Maestro de la oración, inspira y da creatividad”. El
prelado ha explicado que la oración lleva a la presencia de Dios y une a
los fieles en comunión”. Por eso, “desde hace 26 años, todos los martes
nos reunimos en la catedral de Seúl para rezar por la reconciliación y
la unidad del pueblo coreano y por la ‘Iglesia del Silencio’ de Corea
del Norte, de la que soy pastor. También hemos pedido a los fieles que
recen por una de las 57 parroquias que existían en Corea del Norte antes
de la guerra. Este hermanamiento espiritual nos ayuda a no olvidar y a
mantener vivo el recuerdo”. Y con emoción ha señalado: “El 15 de agosto
de 2020 he elegido consagrar la diócesis de Pyongyang y toda Corea del
Norte a Nuestra Señora de Fátima, Reina de la Paz, para que la Virgen
vele y proteja esa tierra”.
Como muestra de la universalidad de la Iglesia, el cardenal Yeom ha
querido sensibilizar a las demás Iglesias del mundo y hacerles
partícipes del tema y del compromiso por la reconciliación y la
reunificación del país: “Para ello, hemos organizado un foro
internacional anual titulado: ‘Compartir la paz en la península de
Corea’. Hasta ahora ha sido un intercambio muy fructífero. Compartir con
otros la historia de nuestra propia nación y nuestra propia experiencia
de fe nos ha enriquecido enormemente”, ha señalado.
A continuación, el prelado ha destacado algunos desafíos para la vida de
fe en Corea en el momento actual: el predominio del egoísmo y el
materialismo, la ausencia de ética, la falta de respeto a la dignidad
humana, además de expresar su preocupación por las limitaciones a las
actividades pastorales y a la evangelización, debido a la pandemia. Ante
estas dificultades, ha dicho para concluir, “la Iglesia en Corea
necesita la nueva evangelización, que es la fuerza que puede renovar la
Iglesia coreana despertando en nosotros la audacia, la frescura y la
alegría del Evangelio que hemos visto en nuestros mártires”.