Budapest, HUNGRÍA (Agencia Fides, 08/09/2021) - Los católicos y los ortodoxos no pueden
compartir ordinariamente el sacramento de la Eucaristía, porque no viven
en plena comunión eclesial. Pero ciertamente, tanto católicos como
ortodoxos reconocen que "en el pan y el vino eucarísticos, tras su
consagración, tenemos no sólo la presencia simbólica de Cristo, sino su
presencia plena y real". Con estas palabras, cargadas de potenciales
implicaciones pastorales y para la vida de muchas comunidades eclesiales
de todo el mundo, el metropolita ruso Hilarión de Volokolamsk,
presidente del Departamento de Relaciones Eclesiásticas Exteriores del
Patriarcado de Moscú, ha reafirmado la fe compartida de los cristianos
católicos y ortodoxos en la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
Así lo ha manifestado en su discurso del lunes 6 de septiembre durante
el 52º Congreso Eucarístico Internacional de Budapest, un evento
eclesial que finalizará el domingo 12 de septiembre con la
celebración de la liturgia eucarística presidida por el Papa Francisco.
“Como católicos y como ortodoxos – ha señalado el exponente de la
Iglesia Ortodoxa Rusa- creemos que el pan y el vino de la Eucaristía son
el verdadero cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo”. Para los
católicos y los ortodoxos, la celebración eucarística “no es sólo una
conmemoración de la Última Cena, sino también su actualización para cada
creyente que participa en ella”, y el celebrante “no obra en la
Eucaristía por sí mismo. Es en nombre del propio Jesucristo que
pronuncia las palabras originalmente pronunciadas por Cristo en su
Última Cena. Y es Cristo mismo quien administra el sacramento a los que
le siguen, no un sacerdote o un obispo”.
Al referirse a la representación de la Eucaristía en el arte ortodoxo,
el Metropolitano Hilarión – como remarca un comunicado difundido por el
Patriarcado de Moscú -, se ha detenido en particular en la iconografía
tradicional de la 'Comunión de los Apóstoles', y la ha descrito como una
expresión elocuente de la fe en la Eucaristía como fuerza que construye
la unidad de la Iglesia.
Es oportuno recordar que Ioannis Zizioulas, Metropolitano de Pérgamo (Patriarcado Ecuménico de Constantinopla), reconocido por muchos como el más grande teólogo cristiano aún en vida, en su teología eucarística ha indicado precisamente la Eucaristía como fuente de la unidad de la Iglesia, obra eficaz de la gracia divina que es la única que puede recomponer la plena comunión sacramental entre las Iglesias y las comunidades eclesiales, curando las heridas que a lo largo de la historia han dividido a quienes llevan el nombre de Cristo. En una entrevista concedida a la revista mensual ‘30Giorni’ en el verano de 2005, el Metropolitano Ioannis de Pérgamo volvió a proponer el axioma formulado por el teólogo ruso Nicolai Afanassieff, según el cual “donde está la Eucaristía, está la Iglesia”. “Esto significa - comentó en aquel entonces Zizioulas -, que cada Iglesia local en la que se celebra la Eucaristía debe ser considerada como la Iglesia plena y católica”.