Beirut, LÍBANO (Agencia Fides 06/09/2021) – La crisis sistémica en la que parece hundirse el Líbano está teniendo efectos devastadores en las escuelas no estatales, en su mayoría de origen eclesiástico, en las que se basa todo el sistema educativo nacional. En el País de los Cedros, la combinación de la crisis por la pandemia, la emergencia económica y la parálisis política e institucional amenaza con destruir la red de escuelas e instituciones educativas que, incluso antes del covid-19, ya tenían problemas y denunciaban la progresiva erosión de los recursos necesarios para garantizar la continuidad de la labor educativa realizada al servicio de todo el país.
En los últimos días, el presidente Michel Aoun ha anunciado la
convocatoria de una conferencia extraordinaria para abordar la
emergencia - escuela, que se ha convertido en un alarmante problema
nacional. El orden del día incluirá también una petición para garantizar
al sector escolar no estatal el acceso a los fondos que el Líbano
recibe de los donantes, los países “amigos” y las instituciones
internacionales en estos momentos de crisis.
El anuncio se ha realizado después de que el Jefe de Estado recibiera en
el palacio presidencial a representantes de la Federación de Institutos
de Enseñanza, que han entregado a Aoun un memorándum con datos y
documentos que atestiguan las condiciones y dificultades - ahora
insostenibles -, en las que la mayoría de las instituciones educativas
siguen prestando sus servicios, expuestas cada día al riesgo de cerrar
para siempre las puertas de sus edificios escolares.
La delegación de la Federación de Instituciones Educativas No Estatales,
que tuvo lugar este viernes 3 de septiembre, y que se reunió con el
Presidente Aoun, estaba encabezada por el padre Youssef Nasr, secretario
general de las escuelas católicas libanesas y coordinador de la
Federación, organismo de enlace que representa a todas las instituciones
educativas privadas, incluidas las de inspiración musulmana chií y
suní. La convocatoria de la conferencia anunciada por Aoun, en la que
deberían participar los departamentos de varios ministerios, se hace aún
más urgente por la necesidad de garantizar la reapertura de las
escuelas en crisis, en las semanas que, en tiempos normales, en el país
de los cedros, estarían marcadas por el inicio de un nuevo curso
escolar.
Los datos presentados a Aoun durante la reunión -y resumidos para los
medios de comunicación libaneses por el padre Nasr- se centran en
particular en los devastadores efectos económicos sobre todo el sector
educativo debido a la vertiginosa devaluación de la lira libanesa frente
al dólar estadounidense. El coste medio de la educación de un
estudiante para el curso 2021-2022, debido a la crisis económica y a la
devaluación de la moneda nacional, podría alcanzar la insostenible cifra
de 9,3 millones de liras libanesas. El coste de los libros de texto se
ha quintuplicado respecto a 2019. Y los salarios de los profesores y del
personal escolar son insuficientes para cubrir las necesidades básicas
de los asalariados y sus familias.
Ante tal escenario, la propuesta de los operadores del sector escolar no
estatal es simple y concreta: las escuelas libanesas no estatales deben
incluirse también entre los beneficiarios directos de las donaciones
destinadas al sector educativo que canalizarán al Líbano los donantes,
los países amigos y las instituciones internacionales, aportando una
suma de 200 dólares estadounidenses para ayudar a pagar las cuotas de
cada alumno, utilizando sistemas de asignación de la bonificación
similares a los que se utilizan actualmente para la distribución - “de
emergencia”- de las tarjetas de combustible. “Tenemos que reabrir las
puertas de las escuelas y recuperar a los estudiantes. Este sería el
tercer año que nuestros alumnos están fuera de las aulas. Y esto no
puede continuar así”, ha añadido el padre Nasr en declaraciones
transmitidas por los medios de comunicación libaneses tras su reunión
con el presidente Aoun.
En cuanto a los rumores sobre el aumento de las tasas escolares ordenada por algunos centros educativos, el P. Nasr reconoce que esta opción no representa una solución a la situación de emergencia, “a la luz de las actuales dificultades económicas que sufren las familias”, por lo que es necesario que intervengan las instituciones políticas, para que el sector educativo no estatal pueda beneficiarse de las “donaciones y subvenciones externas”. A este respecto, el padre Nasr también informa de que las donaciones específicas realizadas hasta ahora, principalmente desde Francia en beneficio de instituciones educativas individuales, han cubierto un máximo del 2% del presupuesto de las instituciones educativas beneficiarias.
Según datos también confirmados por ONG e instituciones internacionales,
desde las protestas populares de otoño de 2019 contra la corrupción,
más de 1,2 millones de niños han dejado de ir a la escuela. En los
últimos meses, se ha puesto en marcha una iniciativa apoyada por
l'Oeuvre d'Orient, una asociación católica francesa comprometida con la
ayuda a los cristianos de Oriente Medio, para ayudar a 120.000 niños
libaneses a volver a la escuela. En el proyecto participan 235 escuelas
cristianas y seis universidades católicas del Líbano.