Port au Prince, HAITÍ (Agencia Fides, 04/09/2021) - Tres semanas después del terrible
terremoto que sacudió Haití el 14 de agosto, dejando más de 2.000
muertos y cientos de heridos, la población sigue sufriendo la falta de
asistencia y ayuda. El acceso a los productos de primera necesidad sigue
sin estar garantizado y, entre los daños constatados, también se han
destruido o dañado gravemente varias iglesias. “Hasta ahora no hemos
recibido ninguna tienda de campaña. La gente duerme en el suelo. No hay
agua, ni electricidad, ni comida, ni ropa”, declaró hace dos días a la
prensa local el cardenal Chibly Langlois, obispo de la diócesis de Les
Cayes, añadiendo: “Por milagro hemos salido ilesos, pero muchas personas
han perdido la vida, entre ellas el padre Jacques Percy, sacerdote
diocesano jubilado”. El mismo cardenal resultó herido durante el
terremoto.
Según un primer balance parcial, la diócesis de Les Cayes ha registrado
hasta ahora 682 muertos, 2.175 heridos, unas 11.500 casas dañadas y 111
iglesias destruidas. En la diócesis de Jeremías, 26 iglesias han sufrido
daños graves, incluida la catedral de Saint-Louis, mientras que 11 se
han derrumbado.
El padre Renold Antoine, C.Ss.R, misionero redentorista, informa a la
Agencia Fides de una iniciativa particular. “A falta de una buena
coordinación de la distribución de la ayuda por parte del gobierno
nacional y ante la imposibilidad de llegar a los lugares más remotos que
fueron devastados por el terremoto del 14 de agosto, los fieles
católicos de la Arquidiócesis Metropolitana de Puerto Príncipe se están
organizando para acudir en ayuda de las víctimas del sur de Haití. En
las últimas semanas, en la parroquia redentorista de San Gerardo, se ha
producido una inusual ola de solidaridad por parte de los feligreses
para compartir lo poco que tienen con los que lo han perdido todo, y que
necesitan nuestra ayuda en estos momentos difíciles”.
“Los jóvenes de los distintos grupos juveniles de la parroquia se han
dedicado a preparar bolsas de comida - dice el misionero -, esta
demostración de solidaridad y generosidad es una aplicación de las
palabras de Jesús en el Evangelio: Tuve hambre y me disteis de comer;
tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me acogisteis. Estaba
desnudo y me vestisteis, estaba enfermo y me curasteis (cf. Mt
25,35-36)”.
El padre Renold Antoine concluye dando las gracias a todos los que
participan en esta campaña de recogida de alimentos no perecederos,
artículos de higiene, ropa en buen estado, mantas y sábanas: “Que esta
muestra de generosidad se contagie y llegue a todos los rincones de la
nación, para que nos unamos como un solo pueblo para salvar nuestro
barco común, que es Haití. Que nuestra Madre del Perpetuo Socorro, la
Patrona de Haití, interceda por nosotros, para que sigamos caminando
juntos para reconciliar a la nación consigo misma y mirar al futuro con
esperanza”.