Amán, JORDANIA (Agencia Fides, 10/04/2019) - Los cristianos “son parte del tejido mismo del
mundo árabe”, y Jordania continuará comprometido con la protección de
las propiedades eclesiásticas. Lo reiteró enérgicamente el rey Abdallah
II de Jordania, que recibió el martes 10 de abril en Ammán, a Mar
Ignatius Aphrem II, patriarca de Antioquía de los sirio-ortodoxos. En su
reunión con el Primado de la Iglesia Ortodoxa Siria, el Rey Abdallah
subrayó que la monarquía Hachemita también continuará desempeñando su
papel histórico en la protección y el cuidado de los Lugares Santos
Islámicos y Cristianos en Jerusalén.
El Reino de Jordania nunca ha impuesto su fisonomía como estado
musulmán. En la nación, gobernada por una dinastía que legitima su poder
sobre la base de su linaje directamente procedente de Mahoma, las
teorías secularizadoras y progresistas del nacionalismo panárabe nunca
se han arraigado que sí lo hicieron en países vecinos como Siria, Egipto
o Irak.
La relación entre religión musulmana e instituciones es un hecho. El
gran muftí y los imanes de las mezquitas son nombrados por el poder
civil que supervisa sus actividades. Se consulta a altos dignatarios
islámicos para juzgar la conformidad de las decisiones gubernamentales
con los preceptos coránicos.
Los cristianos de Jordania nunca han planteado objeciones ante la
legitimidad islámica del orden institucional, sino que se han
beneficiado de la aplicación “moderada” de las reglas coránicas por
parte de los gobernantes. El Islam es la religión del estado, pero la
Constitución de 1952 consagra la igualdad de todos los jordanos ante la
ley sin discriminación basada en la “raza o la religión”. “La libre
expresión de todas las formas de culto y religión, de acuerdo con las
costumbres observadas en Jordania”, y también la libertad de enseñanza
están garantizadas. Por su parte, el rey Abdallah recuerda
periódicamente su papel de protector de los lugares santos musulmanes y
cristianos en Jerusalén.