Buenos Aires, ARGENTINA (Agencia Fides, 10/04/2019) - Este tiempo de cambios rápidos y
profundos, nos desafía a un discernimiento continuo, nos empuja a
cultivar una interioridad que nos lleva a la integridad y nos hace salir
de la autorreferencialidad. También discernimos la llamada a una
evolución del método de análisis de la realidad, siendo más
contemplativos, humildes y respetuosos de la compleja diversidad en la
que vivimos". Así lo afirmó la Conferencia de Religiosos de Argentina
(CONFAR) en la declaración emitida al final de su primera asamblea
general en 2019, celebrada en la casa de ejercicios "Il Cenacolo La
Montonera" en Pilar, con el lema "Haz lo que dices, ya es hora".
En el texto, recibido por la Agencia Fides, se explica que durante el
encuentro los superiores mayores y los delegados regionales de los
religiosos cuestionaron los diferentes desafíos que la Iglesia vive en
este tiempo, a la luz de la Palabra de Dios, con una mirada teológica,
sociológica, psicológica y metodológica.
"Nos dejamos interpelar por el ícono de las bodas de Caná (Jn 2,1-12)
propuesto por la CLAR para este nuevo trienio, que nos ha estimulado
fuertemente a la conversión personal y comunitaria -escriben en la
declaración-. Nos preguntamos dónde debemos estar en esta hora de la
historia; invitándonos unos a otros a tener una mirada atenta, como la
de la Madre de Jesús, para estar presentes en las diferentes situaciones
en las que falta el vino de la alegría y la esperanza".
La asamblea también dedicó una jornada a la reflexión y discusión sobre
la realidad del abuso en la Iglesia, compartiendo el dolor de las
víctimas, por lo que destacan el compromiso de "salir de la actitud
defensiva y dedicarse a la atención y prevención, en una actitud de
solidaridad con quienes han sufrido estos abusos".
Finalmente, citando la próxima beatificación de los mártires de La Rioja
(mons. Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos Murias ofm y Gabriel
Longueville y el laico Wenceslao Pedernera), que tendrá lugar el 27 de
abril, los religiosos argentinos recuerdan "su
compromiso con la justicia y con los pobres y excluidos". Por eso
concordaron: "su sangre es también un vino nuevo que nos cuestiona y nos
anima a trabajar por el bien común, el respeto a la dignidad y a los
derechos de las personas. Creemos que esta es la misión de la Iglesia
que hoy nos sigue llamando, como vida consagrada, a través de los
hermanos y de las hermanas de esta sociedad, cada vez más empobrecidos, a
través del dolor y de la impotencia de quienes ven violados sus
derechos.