Ashgabat, TURKMENISTÁN (Agencia Fides, 09/04/2019) - “Estamos trabajando para planificar todos los
eventos de la Semana Santa y pasar una santa Pascua. La Pascua es para
nosotros, un pequeño rebaño de fieles católicos en esta tierra, una
oportunidad para ser testigos de nuestra fe. El Domingo de Ramos haremos
una procesión pública de todos los miembros de nuestra comunidad.
Solemos representar la entrada de Cristo a Jerusalén, con la
participación de tantas personas que, al paso de Jesús, arrojan a sus
pies algunas ramos o flores”. Así lo explica a la Agencia Fides el padre
Andrzej Madej, sacerdote polaco de los Oblatos de María Inmaculada
(OMI) y Superior de la Missio sui iuris de Turkmenistán.
El oblato está reorganizando las actividades de la comunidad católica
local, después de un largo período de ausencia por razones
institucionales. “Regresé de Indonesia hace solo unos días. En Yakarta
en las últimas semanas, tuvo lugar una importante reunión de los Oblatos
en la que participé. Cada año nuestro Superior General y su Consejo
visitan un continente y reúnen a todos los miembros de nuestra
congregación presente en esa zona geográfica. Cada seis años tenemos que
acudir a este encuentro. Además de mí, que representaba la obra de los
Oblatos de María Inmaculada en Turkmenistán, estaban presentes todos los
cohermanos de los 14 países de Asia en los que está presente la
congregación”.
El largo viaje del padre Madej comenzó el pasado febrero: los oblatos
habían llegado a Roma para asistir a la reunión sobre la protección de
menores en la Iglesia y para la visita ad limina de los Obispos de Asia
Central, celebrada del 25 de febrero al 4 de marzo. A esta cita le
siguió la de Yakarta.
La comunidad católica turcomana está formada por unos 250 fieles que se
reúnen en la capilla de la Transfiguración del Señor, en la capital
Ashgabat. Encabezando este pequeño grupo están dos sacerdotes oblatos de
María Inmaculada, mientras que un tercer sacerdote debería unirse a la
misión el próximo julio. La iglesia católica local renació en 1997
cuando Juan Pablo II estableció la Missio sui iuris local. Durante trece
años, la presencia de los Oblatos fue admitida solo como
“representación de la Embajada del Vaticano”. Al principio nos reuníamos
en casas particulares y la misa se celebraba en el territorio
diplomático de la Nunciatura Apostólica de Ashgabat. En 2010 el gobierno
turcomano reconoció oficialmente la presencia católica.