A última hora de la tarde del lunes 9 de noviembre, tras 6 semanas de conflicto, los líderes políticos de Armenia y Azerbaiyán firmaron la tregua para el alto el fuego en Nagorno Karabaj, alcanzada con la mediación decisiva del presidente ruso Vladimir Putin. Para muchos armenios, las condiciones firmadas para alcanzar el alto el fuego, representan una verdadera capitulación, como ha declarado a la Agencia Fides Boutros Marayati, arzobispo católico armenio de Alepo. El acuerdo prevé el despliegue de fuerzas de paz rusas a lo largo de la línea del frente y la protección del corredor que une Karabaj con Armenia. A principios de diciembre, las tropas armenias deberán retirarse de los territorios ocupados en el momento del alto el fuego.
El Consejo de la Presidencia de los Patriarcas reunido en Bkerké también ha emitido una circular con indicaciones dirigida a las parroquias, ante el encierro generalizado de dos semanas ordenado por las autoridades libanesas para la segunda quincena de noviembre, en un intento por frenar la nueva ola de contagios por COVID -19. Por ahora no se suspenderán las misas en las iglesias, pero se regulará el acceso tanto a las celebraciones litúrgicas entre semana como festivas para asegurar el distanciamiento social, y se suspenderán todas las demás reuniones previstas en los lugares de culto y en los locales anexos a las parroquias.