Sandino, CUBA (Agencia Fides, 04/02/2019) - Una comunidad cristiana "muy viva y
participativa". Así es como la hermana María Guadalupe Mendoza,
superiora del convento local de las Hijas Mínimas de María Inmaculada,
en una conversación con Fides, describió a los feligreses de Sandino
(diócesis de Pinar del Río). Durante muchos años, los fieles se
reunieron, con o sin sacerdote, en la casa de una familia, una de las
más de dos mil "Casas de Misión" que trabajan en la isla, relató a la Agencia Fides.
El 26 de enero se inauguró la nueva iglesia parroquial del Sagrado
Corazón de Jesús, la primera iglesia consagrada en Cuba después del
inicio de la Revolución, en el pueblo de Sandino. Este centro fue
fundado en 1964, inicialmente como una de las veinte "aldeas de
prisioneros" erigidas por el régimen, rodeadas de alambradas de púas
porque están habitadas por familias acusadas de participar o colaborar
con la revuelta anticastrista de las montañas del Escambray. La mayoría
de sus habitantes eran católicos. Con el tiempo Sandino ha crecido a
unos 37 mil habitantes hoy en día, y al mismo tiempo las necesidades
pastorales también han crecido.
"La comunidad estaba dirigida por un laico misionero, -dice la Hna.
María Guadalupe, conocida como la hermana Lupita¬-, y luego vino un
sacerdote alemán, que formaba a los agentes de pastoral en los diversos
caseríos. La propia comunidad, con su ayuda, siguió viviendo la vida
parroquial ordinaria, incluso cuando faltaba el sacerdote. Hace doce
años llegaron las monjas mexicanas para asegurar las reuniones de
formación cristiana, catecumenado y catequesis; y después un sacerdote
fidei donum de Colombia. La gente participa mucho en las reuniones de
formación religiosa y tenía un gran deseo de tener una iglesia. Por eso
muchos lloraron de alegría el día de la inauguración", subrayó la
hermana Lupita, quien con la hermana Ermelinda se han dedicado a
acompañar a la gente en su vida diaria. "Tratemos de apoyar a la familia
cuando alguien muere... para vivir la misericordia. Esta es una zona
con muchas necesidades: los habitantes son en su mayoría empleados del
Estado", agregó.
Hace unos años, a través de un sacerdote de la diócesis, vicario
parroquial en Tampa (Estados Unidos), nació la posibilidad de construir
la iglesia. En Estados Unidos "el párroco y la comunidad acogieron la
idea con generosidad y la han apoyado durante todos estos años, casi
diez", explicó a Fides Tania Gómez, portavoz de la diócesis.
Al respecto, mons. Jorge Serpa, dijo que "la razón de la propuesta era
satisfacer las necesidades pastorales y espirituales de Sandino,
teniendo en cuenta el número de fieles, aunque muchos de ellos sean
extranjeros. En algunos años también hemos tenido 4.000 estudiantes de
medicina latinoamericanos, muchos de los cuales han vivido plenamente su
fe cristiana. En aquellos años se celebraban misas en las escuelas,
pero ellos mismos pedían un lugar de culto para poder asistir
regularmente".
Además de monseñor Serpa y monseñor González Bacallao, obispo emérito,
las comunidades religiosas y numerosos sacerdotes y fieles de las
parroquias vecinas, en la ceremonia estuvo presente la responsable de
asuntos religiosos del Partido Comunista de Cuba, Caridad Diego. Después
de la partida del padre Carlos Mario Martínez, quien recientemente
regresó a Colombia, las Hijas Mínimas de María Inmaculada esperan la
llegada del próximo párroco colombiano. Otras dos iglesias están
actualmente en construcción en la isla, en las arquidiócesis de La
Habana y Santiago de Cuba.