Kabul, AFGANISTÁN (Agencia Fides, 06/02/2019) – “En el universo femenino de Afganistán, la
conciencia está en marcha: no se habla mucho al respecto, pero en
Afganistán las más activas son las mujeres, portadoras de una visión
positiva del futuro del país . Son muy inteligentes, tienen una
mentalidad más abierta que los hombres y apoyan ideales que no se
limitan al feminismo, sino que responden a actitudes dignas y
constructivas. Intentan combatir la esclavitud con los principios de
libertad, que son diferentes a los del liberalismo. Todo esto es aún más
activo cuando hay organizaciones o asociaciones locales que apoyan
estas iniciativas. El futuro de Afganistán está ciertamente en manos de
las mujeres”. Esto es lo asegura el padre barnabita Giuseppe Moretti,
misionero en la República Islámica de Afganistán de 1990 hasta 2015, y
primer Superior de la Missio sui iuris establecida por la Santa Sede en
2002.
Según el barnabita, el impulso hacia los principios de integración e
innovación que hoy llevan a cabo las mujeres afganas es una parte
integral de la historia nacional: “Se puede creer, con razón, que si el
rey Mohammed Zahir Shah hubiera logrado implementar el programa que
tenía en mente, Afganistán hoy sería uno de los países más abiertos en
Oriente Medio. El monarca había iniciado un proceso de modernización,
casi de “occidentalización”, pero respetando la cultura islámica, lo que
habría hecho de Afganistán un país de vanguardia. Pero la historia fue
diferente”.
La reflexión del barnabita se produce mientras varias asociaciones que
apoyan los derechos de las mujeres expresan su perplejidad sobre los
resultados de las conversaciones en Doha, Qatar, entre los funcionarios
del gobierno de los Estados Unidos y el movimiento talibán. Entre otras,
Afghan Women's Network, una red de apoyo para organizaciones de mujeres
activas en el país, que ha publicado un documento en el que solicita
oficialmente a los Estados Unidos que involucre de manera significativa a
las mujeres en las conversaciones de paz, para que “sus preocupaciones y
soluciones se planteen y se incluyan en todas las decisiones en
igualdad y se respeten y protejan sus derechos. La legitimidad y la
sostenibilidad de la paz dependen de la participación plena, equitativa y
significativa de las mujeres”. El temor es que el “precio” de los
acuerdos entre Estados Unidos y el movimiento talibán pueda ser pagado
por las propias mujeres, con compromisos que pudieran
representar un retorno a las represiones sufridas en el pasado bajo un
gobierno fundamentalista.