Yakarta, INDONESIA (Agencia Fides, 04/04/2019) - “Nuestra posición es clara: como ciudadanos
indonesios, los católicos viven las elecciones y participan en la
política en un sentido amplio. Esperamos que se respete un proceso legal
y transparente en la campaña electoral y durante las elecciones,
buscando discernimiento de los temas y candidatos, en la perspectiva de
la buena gobernanza y el bien común del país”. Es lo que explica a la
Agencia Fides el padre PC. Siswantoko, Secretario Ejecutivo de la
Comisión para el Apostolado de los Laicos en la Conferencia Episcopal de
Indonesia, mientras el país se prepara para las elecciones del 14 de
abril cuando será elegido el nuevo presidente y el Parlamento de 575
escaños, además de varias asambleas regionales. “La Iglesia católica
juzga con el gobierno y la acción del Parlamento a partir de su
patrimonio de valores evangélicos y de su doctrina social, sin apoyar
directamente a ningún partido y sin participar en la contienda
electoral”,
resume.
Pero esto, dice el secretario, no significa desentenderse: “El campo
político debe ser un campo de apostolado, en el que los católicos, con
un compromiso político activo y directo o como activistas de la sociedad
civil, puedan contribuir aportando su visión del bien común,
proponiendo una perspectiva con la cual abordar las diversas cuestiones
sociopolíticas, que es la perspectiva de la centralidad de la persona y
de la dignidad humana en beneficio de todas las personas y de toda la
nación indonesia”.
“La Conferencia Episcopal de Indonesia - aclara el sacerdote - considera
la política como una cosa buena, como la forma más elevada de caridad
ya que su naturaleza original es la de contribuir y construir el bien
común. Por eso en la política es necesaria también la contribución de
los católicos con su herencia de valores de honestidad, transparencia,
solidaridad y respeto por los derechos humanos”.
Por eso, el padre P.C. Siswantoko alienta a los 151 católicos presentes
en las listas electorales (de aproximadamente 8.000 candidatos) y
concluye: “Como cristianos estamos llamados a participar en política. No
podemos ignorar la oportunidad de ejercer nuestros derechos civiles en
la sociedad. Las elecciones representan uno de los momentos en los que
demostrar nuestro compromiso de convertirnos en la sal y la luz del
mundo. No es fácil porque el principal desafío para los católicos laicos
de hoy es involucrarse y estar dispuestos a abandonar su zona de
confort. Como católicos somos menos de 10 millones de personas entre
unos 270 millones de habitantes, la gran mayoría musulmanes. Por eso,
las elecciones representan para nosotros un momento en el que podemos
demostrar nuestra responsabilidad social y también nuestro amor por la
nación”.