La Liga ha ganado un amplio apoyo extendido a la líder Aung San Suu Kyi, mientras que el Partido para la Solidaridad y el Desarrollo (Usdp), expresión del ejército birmano, ahora cuenta solo con 26 escaños en la cámara baja y 7 en la cámara alta, por un total de 36 escaños en las dos cámaras del Parlamento (con una pérdida de 8 escaños en comparación con 2015). El Usdp había impugnado los resultados preliminares solicitando una comisión de investigación bajo la égida del ejército, pero hasta la fecha la solicitud no ha sido atendida: tanto por la debilidad del resultado final, anunciado el domingo 15 de noviembre, como porque las organizaciones de control de la votación no consideran que hubiera motivos válidos para solicitar la cancelación de la consulta del 8 de noviembre.
La apertura al diálogo con los partidos étnicos no prevé un diálogo con la comunidad musulmana de los rohingya, que no tienen representación política ni derechos de ciudadanía, pero allana el camino para un fortalecimiento del proceso de paz con las distintas facciones armadas y para hacer de la Unión Republicana Birmana (la estructura estatal actual) una verdadera Federación: es un paso clave para garantizar que la guerra deje de consumir vidas humanas. Por su parte, el ejército birmano parece estar preparándose para el futuro gobierno de la Liga, tanto es así que ha dado a conocer que apoya un nuevo reinicio del proceso de paz que ahora está en marcha con solo diez grupos armados, incluyendo en las negociaciones - como ha solicitado la Lnd - incluso a grupos que todavía no han firmado el acuerdo de alto el fuego, una condición previa impuesta por los militares.
Sin embargo, muchos de los desafíos siguen abiertos, como herencia del período de la dictadura militar: gracias a la Constitución de 2008, el ejército birmano tiene garantizados el 25% de los escaños en el Parlamento y tres departamentos (Interior, Defensa, Fronteras). Por tanto, los militares podrán oponerse a las modificaciones deseadas por la Liga para cambiar la Carta fundamental ya que, para reformarla, se requiere el 75% de los votos en el Parlamento. Una alianza Liga-partidos étnicos también podría afectar positivamente la posibilidad de llegar a un acuerdo sobre enmiendas constitucionales.