La provincia española de los jesuitas ha expresado su satisfacción por la sentencia sobre “los mártires de la UCA”, como se les conoce ahora. Felicitando a las organizaciones de derechos humanos y a los familiares de las víctimas, que han impulsado el juicio en España, el Superior Provincial P. Antonio Espana, en el mensaje enviado a la Agencia Fides, espera que la sentencia “facilite la labor de la justicia en El Salvador”, promoviendo el reconocimiento de las víctimas, la reconciliación del país y la paz. “La Compañía de Jesús en Centroamérica y la UCA -continúa- seguirán trabajando, como lo han hecho hasta ahora, por un juicio justo en El Salvador, como se anunció en el comunicado conjunto emitido el 7 de junio”. Por último, ha recordado que los jesuitas han manifestado su disposición a perdonar a quienes planearon y llevaron a cabo este horrendo crimen, “pero es necesario que primero se reconozcan los hechos, se saque a la luz la verdad y se identifiquen las responsabilidades correspondientes”.
La Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) tras la sentencia también ha publicado un comunicado, enviado a Fides, en el que entre otras cosas reitera la importancia de que “el juicio relativo a la matriz intelectual de la masacre de los jesuitas y sus colaboradores, sea realizado en El Salvador”. Las pruebas y testimonios examinados durante el juicio en España han dejado claro “el sistema de encubrimiento e impunidad que guio a las Fuerzas Armadas, y en cierta medida al Estado salvadoreño, ante las gravísimas violaciones a los derechos humanos cometidas durante la guerra civil”. Del juicio se desprende claramente que las Fuerzas Armadas, y en particular la Escuela Militar de 1966, eran “una máquina criminal y de encubrimiento de los graves atentados contra la ciudadanía salvadoreña y el Estado de derecho, apropiándose de un poder de facto que va más allá de la derechos y funciones que le atribuye la constitución”.
La UCA espera que esta sentencia ayude a la conciencia nacional y la justicia salvadoreña “a dar pasos concretos hacia la verdad y la justicia, no solo en el caso de los jesuitas, sino también en todos los casos pendientes de graves violaciones a los derechos humanos”. “Las condenas judiciales por asesinato o terrorismo nunca son motivo de alegría” prosigue el texto, sin embargo constituyen “un reconocimiento formal, legal y democrático de la verdad y un estímulo y garantía de que tales actos inhumanos no se repetirán”.
Reiterando que “el camino de la reparación pasa por el conocimiento de la verdad, la práctica de la justicia y el perdón”, la UCA subraya que continuará su labor “para contribuir a una nueva realidad donde el amor, la reconciliación y la justicia sean valores esenciales”.