El Arzobispo se detuvo luego en los “Acuerdos de Paz” de hace 29 años, destacando que no deben seguir celebrándose, pues la población aún espera su realización completa. Además, el cambio de nombre que hizo el presidente Bukele tiene poco interés, comentó, los contenidos son mucho más importantes que el nombre.
El 16 de enero de 1992, el gobierno firmó un acuerdo de paz con la guerrilla de izquierda en el Castillo de Chapultepec en la Ciudad de México, poniendo fin a una guerra civil de 12 años en la que murieron 75.000 personas.
Los Acuerdos de Paz fueron inicialmente algo bueno, pero todo quedó ahí, dijo el prelado: "No se llevó a cabo el proceso de paz requerido, todas las familias de las víctimas quedaron desilusionadas y toda la población se encuentra indefensa ante un la ley de amnistía que no permitía la justicia ”.“ Es cierto que el primer acuerdo fue vivir en democracia, pero la injusticia continúa ”, dijo Mons. Escobar Alas.
Han pasado 29 años desde esta firma, y no vemos la reforma real que se propuso. Es una cosa muy triste -dijo-. Por ejemplo, la reforma tributaria. No se ha hecho nada al respecto. Los pobres siguen pagando los mismos impuestos que los ricos. La reforma de las pensiones, otro caso similar. La reforma educativa, todavía nada. Sólo con la reforma constitucional del agua hemos logrado nuestro intento, pero con gran dificultad y sin las propuestas de una reforma total. Por eso estos Acuerdos de Paz no se ven en este sentido. Siempre hay violencia. Por eso insistimos en que los Acuerdos de Paz han sido algo bueno, pero aún hay que materializarlos, para dar lugar a una nueva sociedad”.
Luego destacó que "celebrar los Acuerdos que no se han implementado es un lástima, no tiene sentido. Queremos justicia, y justicia para el pueblo. Ya hemos propuesto la Ley de Reconciliación desde hace 5 años, pero todavía nada". concluyó el arzobispo.