Niamey, NÍGER (Agencia Fides, 16/09/2019) - Desde el 17 de septiembre de 2018 no hay
noticias del padre Gigi Maccalli, el sacerdote de la Sociedad de
Misiones Africanas secuestrado en la diócesis de Bomoanga (ver Agencia
Fides 18/9/2018). A pesar del silencio, los familiares y los cohermanos
amigos del misionero siguen esperando en oración continua por su
liberación.
“Mi primera experiencia de vida sacerdotal en la comunidad con un
hermano SMA, que acababa de ser ordenado sacerdote en diciembre de 2015,
fue con el padre Gigi”, explica el padre John Arokiya Dass, misionero
indio de SMA. “Viví con él los primeros tres años del sacerdocio hasta
esa tarde del 17 de septiembre de 2018”.
El padre Dass recordó esos terribles días: “el 7 de septiembre, Gigi
había regresado a Niamey de vacaciones en Italia y el 12 fue a Bomoanga y
planeamos el año pastoral 2018-19. El domingo 16 de septiembre, al
regresar de una misión, tuve una crisis de malaria y él me cuidó. El 17
después de celebrar la misa, volvió para hacerme comer. Me pidió que
descansara y volvió a su habitación. Alrededor de las nueve y media de
la noche, escuché a personas que entraban a nuestro complejo gritando
pero pensé que era algún poseído que él habría traído para curarse.
Escuché a Gigi repetir “sortez, sortez”, después escuché disparos.
Nuestro cocinero me llamó para decirme que Gigi había sido secuestrado y
me pidió que no saliera de mi habitación. Comencé a llamar para
informar sobre el incidente. Al día siguiente me pidieron que me quedara
en una de las casas de los feligreses en el pueblo”.
“Toda la diócesis de Niamey continuaba en shock cuando se me pidió que
abandonara la parroquia y me quedara en Niamey. Dos meses después, en
diciembre, me uní a los sacerdotes de Makalondi, aunque a menudo iba a
Bomoanga e intentaba hacer las cosas como lo hacía Gigi. En esa ocasión
me di cuenta de lo difícil que es acompañar y cuidar a los enfermos”.
“No sé dónde está ni cómo está hoy”, concluye el padre Dass, pero estoy
seguro que un día el padre Gigi volverá a nosotros y continuará viviendo
la misión, inspirará a muchos corazones jóvenes y traerá muchas almas a
la luz de Cristo. No podemos cambiar el pasado, pero creemos firmemente
que con nuestras oraciones un día Dios ciertamente salvará al padre
Luigi de las manos de los secuestradores y lo enviará de vuelta a
nosotros”.