Ciudad de México, MÉXICO (Agencia Fides, 06/09/2019) - “La educación auténtica es un acto
que requiere total libertad y responsabilidad. Sin una intención clara y
correcta de educar, la acción está contaminada por otros intereses, no
trascendentes ni fundamentales. La educación es la más noble de las
tareas”, reitera la Conferencia Episcopal Mexicana en un llamamiento a
los legisladores federales y autoridades educativas de cara al debate en
el Parlamento de tres proyectos de ley sobre educación para que
promuevan un diálogo real con el principales actores clave en este
ámbito. De hecho, es necesario consolidar los esfuerzos realizados hasta
ahora en el campo educativo mediante leyes que “respondan con realismo y
visión de futuro a los desafíos de la emergencia educativa que estamos
experimentando hoy, así como a las peticiones incluidas en la última
reforma constitucional”.
En el documento, enviado a Fides, los obispos dicen que están
especialmente preocupados por que se garantice la libertad en cuatro
áreas educativas. En primer lugar, citan “la autonomía y la plena
libertad del organismo que reemplazará al Instituto Nacional de
Evaluación Educativa” previsto por la reciente reforma del artículo 3 de
la Constitución.
Por lo tanto, recuerdan que ya en su documento de octubre de 2013, meses
antes de la entrada en vigor de la última reforma educativa del
gobierno federal, habían mostrando su preocupación por el hecho de que
“algunos grupos sindicales tengan un poder político inadecuado que les
permita sentarse a la mesa con las autoridades para negociar las
condiciones de trabajo, entre otras cosas, reduciendo el valor educativo
central, es decir, el interés superior de los niños, adolescentes y
jóvenes”. Hoy temen que la presión de estos grupos dificulte “el
ejercicio efectivo de la libertad de la sociedad y el gobierno en la
estructuración de un nuevo sistema educativo nacional”.
El tercer aspecto destacado se relaciona con la participación de los
padres en la educación de sus hijos: los proyectos de ley “declaran,
reconocen y fomentan la participación de los padres en la educación de
los niños”, indican los obispos, pero en ningún momento son reconocidos
como “el principal responsable de la educación de sus hijos, sino solo
como corresponsables, sin proporcionar ninguna estructura o forma de
representación. “Es decir, se reconoce su derecho, pero no hay espacios
reales de libertad para ejercer sus derechos”.
El último motivo de preocupación se refiere a la gestión de las
infraestructuras educativas, que depende de la autoridad federal, “que
debe garantizarse mediante el ejercicio claro y honesto del control
presupuestario, así como por una clara distribución de poderes”. “Es muy
importante fortalecer el federalismo en este esfuerzo por adaptar y
estructurar el Sistema Educativo Nacional".
El llamamiento concluye reiterando las intenciones de los obispos: “Como
episcopado mexicano, expresamos nuestro deseo de continuar participando
en el ejercicio de nuestra libertad religiosa en un contexto plural en
nuestro país. Continuaremos haciéndolo con la mayor prudencia y con la
intención de buscar el mayor bien de todos los mexicanos, también de las
autoridades”.