CIUDAD DEL VATICANO, 14 mayo 2014 (VIS).- En los saludos en francés, inglés, alemán, español, portugués, polaco y árabe al final de la Audiencia General de hoy, el Santo Padre FRANCISCO ha invitado, entre otros, a los peregrinos de lengua portuguesa a rezar diariamente el Rosario durante el mes de María. También ha pedido al Señor que conceda a los fieles de Iraq y Siria la fortaleza para ofrecer a través de sus actos y de su vida cotidiana un testimonio verdadero de Cristo y de su Evangelio.
En italiano ha saludado a las Hijas de San Camilo que celebran el capítulo general exhortándolas a ser ''signo gozoso del amor de Dios entre las personas que sufren''. Ha dado las gracias a los fieles de Cerdeña que han venido a Roma para devolverle la visita que efectúo a esa isla el año pasado, animándoles a ''hacer frente a las situaciones problemáticas que todavía afligen vuestra hermosa isla perseverando en la esperanza y la solidaridad. Os aseguro -ha añadido- que no me he olvidado de vosotros y rezo. Me acuerdo tanto de lo que me dijistéis sobre los graves problemas de Cerdeña. Os aseguro que estoy cerca de vosotros''.
Por último se ha dirigido a una delegación de la ''tierra de los fuegos y los venenos'' en Campania, así llamada por los vertederos ilegales de residuos cuyo incendio difunde en la atmósfera y en la tierra substancias tóxicas. La mayoría de las veces los responsables son miembros de organizaciones criminales y este delito está causando en esa zona tumores de diverso tipo. El Papa ha expresado a la delegación su cercanía espiritual, manifestando el deseo de que ''la dignidad de la persona humana y el derecho a la salud se antepongan siempre a cualquier otro interés''.
En castellano dijo:
En nuestra vida frecuentemente experimentamos la fragilidad, los límites y clausuras. Con el don de fortaleza, el Espíritu Santo nos ayuda a superar la debilidad, para que seamos capaces de responder al amor del Señor. Hay momentos en que este don del Espíritu Santo se manifiesta de modo extraordinario, como ocurre en el caso de tantos hermanos nuestros que no han dudado en entregar su vida por fidelidad al Señor y al Evangelio. También hoy sigue habiendo muchos cristianos que, en distintas partes del mundo, dan testimonio de su fe, con convicción y serenidad, aun a costa de la vidas. Esto sólo es posible por la acción del Espíritu Santo que infunde fortaleza y confianza. Sin embargo, no debemos pensar que este don es sólo para las circunstancias extraordinarias; también en nuestra vida de cada día el Espíritu Santo nos hace sentir la cercanía del Señor, nos sostiene y fortalece en las fatigas y pruebas de la vida, para que no nos dejemos llevar de la tentación del desaliento, y busquemos la santidad en nuestra vida ordinaria. Pero para que todo esto sea realidad, es necesario que al don de fortaleza se una la humildad del corazón.
Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos venidos de España, México, Ecuador, Venezuela, Chile, Argentina y otros países latinoamericanos. Pidamos a la Virgen María que, por su intercesión, el Espíritu Santo nos conceda el don de fortaleza, para que sepamos seguir siempre a Jesús con alegría y perseverancia. Muchas gracias y que Dios los bendiga”.