Daca, BANGLADESH (Agencia Fides, 06/05/2019) – “Estamos junto a vosotros en este sufrimiento y
dolor. Rezamos por todos los que han perdido la vida, por los heridos y
por las familias de las víctimas”. Así se expresa el cardenal Patrick
D'Rozario, arzobispo de Dacca, en una nota enviada a Fides en nombre de
la Conferencia Episcopal de Bangladesh. En el mensaje, la Iglesia en
Bangladesh expresa “su sincera solidaridad y cercanía con toda la
población de Sri Lanka, con la Iglesia católica y con todas las víctimas
del trágico ataque de Pascua”. El cardenal D'Rozario, presidente de la
Conferencia Episcopal de Bangladesh, asegura: “Toda la comunidad
católica en Bangladesh está conmocionada y sigue sufriendo la pérdida de
tantas vidas. No tenemos palabras para expresar nuestros sentimientos.
También oramos por la conversión de aquellos que han causado tal
violencia inhumana y un ataque así a la paz. Un vez más os aseguramos,
en estos tiempos difíciles, nuestro apoyo y
solidaridad con pensamientos y oraciones. Que la alegría, la esperanza y
el valor que nos traen la Pascua puedan triunfar en el mundo”, concluye
la carta enviada a la Agencia Fides.
Los líderes religiosos protestantes cristianos de Bangladesh también han
expresado su solidaridad con la Iglesia de Sri Lanka. El reverendo
Martha Das, secretario del United Forum of Churches de Bangladesh, en un
mensaje en nombre de esta institución expresa su tristeza “por el
ataque a los cristianos en Sri Lanka durante la misa de Pascua. Hemos
condenado enérgicamente este asesinato inhumano. Como seguidores de
Cristo, deploramos estas masacres que destruyen la paz y reafirmamos
nuestro apoyo a la armonía y la tolerancia. La religión fomenta la
construcción de la paz. Demos un ejemplo a las nuevas generaciones,
contribuyendo en el camino hacia la paz, la armonía, la no violencia y
el amor”.
Después de los ataques en Sri Lanka, las iglesias en Bangladesh también
están decretaron el estado de máxima alerta. Los edificios están
protegidos por la policía y grupos de voluntarios católicos trabajan
juntos en la gestión de la seguridad y los controles.