Haifa, TIERRA SANTA (Agencia Fides, 06/05/2019) - Más de 5.000 cristianos participaron en la
tradicional procesión en honor a Nuestra Señora del Monte Carmelo,
popularmente conocida como Taalat al-Adra, la Ascensión de la Virgen. A
lo largo de los dos kilómetros y medio que van desde la parroquia latina
de Haifa hasta el monasterio carmelita Stella Maris, ubicado en el
Monte Carmelo, fieles de todos los ritos caminaron juntos recitando
oraciones y cantando himnos a Nuestra Señora. "Este año la animación
corrió a cargo de jóvenes universitarios y grupos vinculados a los
focolares y los carismáticos. También había un coro de Beit Sahour”,
explica el padre Carmelita Mikhael Abdo Abdo OCD, Director Nacional de
las Obras Misionales Pontificias de Tierra Santa. “También asistieron
cientos de trabajadores inmigrantes filipinos, indios y otros africanos y
asiáticos, junto con peregrinos de Europa. Había además muchos judíos y
musulmanes repartidos a lo largo de la procesión. El
arzobispo Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico del
Patriarcado latino de Jerusalén; el arzobispo Leopoldo Girelli, nuncio
apostólico en Israel; y el padre Saverio Cannistrà, padre general de los
carmelitas descalzos, participaron en la procesión.
La procesión es un gesto de devoción popular que tiene profundas raíces
en las vidas de los cristianos de Tierra Santa. “En tiempos de la
Primera Guerra Mundial, turcos dieron a los padres carmelitas tres horas
para abandonar el monasterio en el monte Carmelo. Salieron solo con
unos pocos documentos del archivo y la estatua de la Virgen. Después de
la guerra, en 1919, se realizó la primera procesión para restaurar la
estatua de la Virgen al monasterio, que también se vivió como un acto de
acción de gracias”, explica el padre Abdo. En el pasado asistían más
personas pero ahora los límites a la libertad de movimiento hacen
imposible que aquellos que alguna vez vinieron del Líbano participen.