Ciudad de Guatemala, GUATEMALA (Agencia Fides, 11/01/2019) - "Una enorme preocupación y una
gran indignación por los acontecimientos de los últimos días" fueron
expresadas por los obispos de Guatemala en una declaración emitida ayer,
10 de enero y, firmada por el presidente de la Conferencia Episcopal de
Guatemala, monseñor Gonzalo de Villa Vásquez, obispo de
Sololá-Chimaltenango, y por el secretario general, monseñor Domingo
Buezo Leiva, obispo de Izabal.
La tensión ha aumentado en Guatemala tras la decisión del presidente
Jimmy Morales de expulsar a la Comisión Internacional contra la
Impunidad en Guatemala (Cicig), una decisión bloqueada por la Corte
Constitucional. Mons. Álvaro Ramazzini, obispo de Huehuetenango, señaló
que la medida de Morales "socava el estado de derecho y el respeto
debido a las leyes del país... frena el proceso iniciado y las
decisiones acordadas en los acuerdos de paz", incluyendo el
desmantelamiento de los cuerpos criminales dentro del Estado y la lucha
contra la corrupción y la impunidad.
"Estigmatizamos fuertemente el choque abierto entre el actual Gobierno
de la República y otros órganos legítimamente constituidos del Estado
-dice el texto recibido por la Agencia Fides-, un choque que pone en
peligro el ya frágil estado de derecho en el país. Por ello, reafirmamos
la necesidad de defender la primacía del Estado y el respeto a la ley,
partiendo de la Constitución política de la República, como requisito
fundamental para quienes ocupan cargos en los órganos de gobierno del
Estado y para todos los ciudadanos. Los obispos, sin embargo, afirmaron
que ven con alivio "las acciones coherentes con la ley emprendida por el
Tribunal Constitucional, el órgano establecido para determinar la
correcta interpretación de la Constitución de la República".
El Episcopado rechaza decididamente "la polarización que, llevada al
extremo, degenera en violencia, con graves consecuencias para la paz
social… de este modo se desvían las energías que deberían emplearse para
resolver los graves problemas subyacentes del país, como la falta de
atención a la salud, la educación, la desigualdad social, el desempleo,
las migraciones, las personas afectadas por desastres naturales y la
falta de respeto a los derechos humanos". Estos y muchos otros factores
son perjudiciales para la calidad de vida de la mayoría de la población,
"especialmente de los más pobres, que sobreviven en condiciones de vida
deplorables", subrayaron.
También, citando el reciente discurso del papa Francisco al Cuerpo
Diplomático sobre la necesidad de regular las relaciones entre los
pueblos sobre la base de la ley, la justicia, los tratados y no por la
fuerza, la arrogancia o la violencia, los obispos esperan que las
próximas elecciones "se celebren en condiciones de estado de derecho" e
invitan a todos los guatemaltecos "a informarse adecuadamente, a pensar
sin ser manipulados y a adoptar criterios para discernir la propaganda y
la información difundidas por las redes sociales y otros medios de
comunicación". Por ello, exhortaron a hacer todo lo posible para que las
próximas elecciones "sean oportunidades para encontrar soluciones" y no
se vean empañadas por intereses contrarios al bien común, originados en
la corrupción o en la financiación ilegal. "Hacemos un llamado al
pueblo para que no se deje robar de la oportunidad de elegir a sus
representantes en conciencia y libertad",
reiteraron con fuerza.
El mensaje concluyó pidiendo a Dios su bendición para que conceda a
todos una auténtica conversión "hacia los valores fundamentales del
Reino de Dios, el sentido del bien común, la vida de los más pobres, la
paz y la reconciliación, tan necesarias en las horas inciertas que vive
nuestra atribulada Guatemala".