Ciudad de México, MÉXICO (Agencia Fides, 10/01/2019) - “Nuestro país se enfrenta
constantemente a diferentes pruebas y adversidades, pocas oportunidades
de trabajo y educación, la alta inseguridad y la llegada de un nuevo
gobierno, con la carga que conlleva de incertidumbres y esperanzas”. En
estas circunstancias, los obispos mexicanos, en su mensaje a principios
de año, notan que “nuestras poblaciones están pidiendo una Iglesia
cercana y un compañero de viaje” y reafirman su compromiso con la
construcción de la “Casa Común”.
En el texto enviado a la Agencia Fides con fecha de 8 de enero y firmado
por el Presidente y por el Secretario General de la Conferencia
Episcopal Mexicana, -monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de
Monterrey, y monseñor Alfonso Miranda Guardiola, obispo Auxiliar de
Monterrey-, aseguran: “La realidad de la inseguridad y la violencia
crece sin medida, obligando a nuestra gente a vivir con miedo, con dolor
e incertidumbre. La Iglesia peregrina en México está comprometida a
contribuir con todos sus recursos al bien común con sus enseñanzas, su
cuidado pastoral y su doctrina, abriendo espacios para el encuentro, el
diálogo y la construcción de la paz”. Los obispos reafirman su deber de
anunciar el Evangelio, de apoyar la implementación del Plan para la
construcción de la paz de la Iglesia, que “en colaboración con la
sociedad civil, el gobierno y varias organizaciones, nos permitirá
avanzar en la superación de la violencia y la consolidación de la paz”.
Recuerdan la asamblea plenaria del Episcopado que en noviembre aprobó al
equipo nacional para la protección de menores y acogió con gratitud la
invitación del Santo Padre a los Presidentes de las Conferencias
Episcopales para una reunión en Roma para tratar este tema. “Hoy más que
nunca estamos preocupados por el grito de nuestros hermanos migrantes.
En fidelidad a la fe en Jesucristo, no podemos ignorar el sufrimiento de
quienes buscan mejores condiciones de vida, cruzando la frontera para
trabajar y contribuir al bien común, no solo de sus familias, sino
también del país hermano que los recibe”.
Los obispos concluyen recordando que el cambio climático es un problema
global, como lo recuerda Laudato Sì, y “uno de los principales desafíos
actuales para la humanidad”, instando al país a “estar en la vanguardia
de la custodia de nuestra Casa Común”.