Ciudad de México, MÉXICO (Agencia Fides, 12/11/2019) – Monseñor Rogelio Cabrera López,
Arzobispo de Monterrey y Presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana
(CEM), al comienzo de la Asamblea Plenaria n.108, el 11 de noviembre,
ilustró el programa de la reunión: "Esta Asamblea - dijo como premisa -
es un espacio privilegiado para 'indicar prioridades y líneas pastorales
de nivel nacional y alentar su ejecución', como leemos en nuestro
Estatuto, que hemos incorporado a nuestro Proyecto Pastoral Global 2031 -
2033 ".
Mons. Cabrera presentó 5 puntos para la reflexión. En primer lugar,
vivir el ministerio episcopal adoptando una actitud crítica, ofreciendo
también formas de resolver las dificultades económicas, políticas y
sociales que experimenta el país. Así podremos realiazar una "pastoral
de intervención", lo que significa actuar a través de nuestras
comisiones en todas las dimensiones, con especialistas para iluminar la
realidad del país.
Segundo tema: tener ojos y corazón de pastores, porque el cuidado
pastoral siempre tiene una doble mirada, cercana y lejana, local y
global. Esta Asamblea tratará de responder a tres desafíos:
Kerigmático-místico: cómo van nuestra catequesis y evangelización;
Sínodal-Comunitaria: ¿cómo es la comunión entre parroquias y centros
cristianos? Etico-Moral: cómo respondemos a la crisis antropológica
actual para la defensa de la dignidad humana y la reconstrucción del
tejido social.
Tercer tema: vivir una sinodalidad misionera, bajo la guía del Papa,
convertirse en pastores misioneros con olor a oveja, con una vida
austera y misericordiosa y recordando las palabras del Papa: "Nunca un
obispo está lejos del Papa y del pueblo". Es necesario seguir los
consejos de CELAM como institución latinoamericana, porque conoce
nuestra realidad y nuestra camino de conversión.
Cuarto tema: seguir un itinerario espiritual, con formación continua y
una fuerte espiritualidad para llevar a cabo el Proyecto Pastoral Global
(PGP).
Quinto argumento: concretar todo en una "Asamblea Nacional de la Iglesia
en México", para conocer a todos los miembros, religiosos,
seminaristas, laicos, jóvenes, todas las realidades sociales de nuestra
nación. Serán reuniones a nivel de provincia y diócesis.
En conclusión, el Presidente del CEM recordó que al preparar la fiesta
de Nuestra Señora de Guadalupe, "la Iglesia en México necesita vivir la
esperanza de ser un pueblo unido, para restaurar la responsabilidad y
anunciar la Redención".