Kolowaré, TOGO (Agencia Fides, 06/11/2019) - “Teníamos que estar presentes para
sumergirnos en la atmósfera de oración llena de fe de ese momento. El
Mes Misionero y el Mes del Rosario de octubre de 2019 representaron un
tiempo de oración intensa, un tiempo de gracia”, explica a Fides el
padre Silvano Galli, sacerdote de la Sociedad de Misiones Africanas en
Togo.
“El 1 de octubre comenzamos el Mes Misionero y el Mes del Rosario frente
a la gruta de María. Para el primer día, las cinco comunidades se
reunieron frente a la gruta y en los días siguientes cada comunidad rezó
en barrio”, cuenta el misionero.
“La conclusión de las celebraciones fue aún más solemne que la apertura.
Se congregó una gran asamblea de fieles frente a la gruta. Cada
creyente llevaba dos velas, una en la mano y otra que colocaron en la
gruta. La oración fue animada por el Ejército Azul, un grupo vinculado
al santuario de Fátima. Al final, todos encendieron la segunda vela y
comenzaron una serie de canciones dedicadas a María. Toda la multitud
siguió con las alabanzas, con bailes y alzando sus velas con cada Ave
María. Cuando cayó la noche la oración adquirió un sabor especial.
Frente a nosotros, la gruta iluminada con velas y la multitud de pie con
velas encendidas. Todos estábamos inmersos en el misterio de Dios, en
compañía de nuestros muertos que descansan en el cementerio cercano”.
“Esa oración se completó y culminó el día de los Santos. Todos los años
celebramos una ceremonia para recordar a los muertos. Después de la
comunión, se coloca un recipiente lleno de arena frente al altar. El
catequista proclama el nombre del difunto y un miembro de la familia
viene a encender una vela en el cirio Pascual para luego colocarla
frente al altar. Al final de la oración, los fieles van en procesión a
los dos cementerios de la aldea para bendecir las tumbas y rezar por
todos los que descansan allí”, concluye el padre Silvano.