SINGAPUR (Agencia Fides, 06/11/2019) - Llevar misericordia, compasión y el amor de
Cristo entre los condenados a muerte es la misión de la hermana Gerarda
Fernández, de 81 años, de las Hermanas del Buen Pastor, quien vive y
trabaja desde hace 40 años en Singapur. Durante su ministerio pastoral
en prisión, acompañó y apoyó a 18 mujeres y hombres en el corredor de la
muerte hasta que fueron ejecutados. Para sorpresa de la Iglesia local,
la monja católica originaria de Singapur, fue incluida en la lista anual
elaborada por la BBC entre las 100 mujeres más influyentes del mundo.
La hermana Gerarda, nacida en 1938, asegura a Fides: “Vengo de una
familia en la que los padres me han educado en la fe y han dado a
conocer los maravillosos talentos que todos teníamos para la música.
Cantamos y tocamos varios instrumentos musicales. En mi familia, tres de
los hermanos somos consagrados”.
La compasión de Jesús el Buen Pastor ha marcado su ministerio. En los 40
años que pasó visitando las prisiones, define como un momento
“especial” estar cerca de los condenados a muerte en la prisión de
Changi en Singapur. “El amor de Dios por nosotros va más allá de toda
comprensión: este es el mensaje que les dejamos”, dice.
Hablando de su trabajo, señala: “Todas las personas en el corredor de la
muerte se han opuesto a los planes de Dios y han destruido sus vidas.
Pero, gracias a la misericordia de Jesús, Dios se hace presente y cambia
esta última fase de su vida. Muchos ha experimentado el milagro de la
conversión y transformación de su corazón. El Buen Pastor ha encontrado
sus ovejas. Tuve el privilegio de estar con ellas en los últimos
momentos de su vida terrenal”.
“La llamada de Dios a caminar junto a personas vulnerables me recuerda
cada día que Dios nos amó primero”, y les da “la curación y el perdón a
través de su amor”. Un asesino, antes de la ejecución, me dijo: “No te
preocupes hermana. Sé que Dios me ama. Mañana por la mañana lo veré cara
a cara”.
La inspiración para el ministerio pastoral en el corredor de la muerte
provino de su hermana, la hermana Susan Chia, quien, en 2005, había
seguido al traficante de drogas Van Tuong Nguyen Caleb, quien fue al
patíbulo cantando la canción “Amazing Grace”. La hermana Gerarda dice:
“Le pregunté al Señor cómo era posible que, en un lugar donde se estaba
llevando a cabo una ejecución capital, hubiera tanta paz, incluso
alegría. Un sacerdote amigo me dio la respuesta: porque el bien ha
triunfado sobre el mal”.
La monja asegura que “detesta la pena de muerte que es cruel, inhumana y
viola el derecho a la vida”. “Cada vida es siempre preciosa, incluso
cuando se requiere castigo. El castigo y la justicia siempre deben
incluir la reeducación y la misericordia. Unimos muchas voces en todo el
mundo al pedirles a nuestros líderes que busquen alternativas a la pena
de muerte”. Hoy, dice con satisfacción, “nuestra oración fue escuchada:
hay una revisión de la pena de muerte en Singapur y varios los
condenados recibieron una suspensión de su sentencia”.
Y concluye con una frase de la fundadora de su instituto religioso, las
Hermanas de la Caridad del Buen Pastor, la hermana Maria Eufrsia: “Una
persona es más preciosa que el mundo entero”.