CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 16 de noviembre de 2019).- Como suele hacer en los Viernes de la Misericordia, el Papa
FRANCISCO se presentó de improviso a las 16.00 horas en el ambulatorio,
situado en el brazo izquierdo de la columnata de San Pedro, con ocasión
de la celebración del tercer Día Mundial de los Pobres. Fue muy grande
el asombro y la emoción entre las muchas personas que se hallaban en el
ambulatorio.
En efecto, el ambulatorio recibe estos días decenas y decenas de
pobres que proceden de los lugares más impensables de la ciudad, y les
ofrece visitas especializadas relacionadas con las enfermedades que
padecen muchas personas sin hogar y servicios médicos dignos de los
mejores hospitales: desde análisis clínicos hasta dermatología, desde
cardiología hasta ginecología, oftalmología, ecografías, pasando por la
podología y la reumatología, sin olvidar las enfermedades infecciosas y
la diabetes, que a menudo son la causa de casos alarmantes. Un equipo de
jóvenes médicos recién graduados o especializados, bajo la dirección de
sus respectivos profesores, atiende a los diversos pacientes que,
gracias al de boca en boca, llegan a cientos todos los días. Los
pacientes, después de haber sido recibidos por la Asociación de mujeres
de la Cruz Roja pasan al triage dirigido por la Asociación Nacional de
Médicos de Medicina General, donde son diagnosticados y acompañados por
varios especialistas, con la ayuda de las enfermeras de la Cruz Roja.
El Papa FRANCISCO fue recibido con un caluroso aplauso de parte de
los pobres que llenaban el atrio y los diversos consultorios médicos.
Estaban apiñado a su alrededor: todos querían saludarlo y abrazarlo. El
Santo Padre habló a todos; una sonrisa para cada uno y una palabra de
apoyo.
S.E. Mons. Rino Fisichella acompañó al Santo Padre y presentó a los
diversos médicos especialistas. El ambulatorio, en efecto, fue
organizado para celebrar el Día Mundial de los Pobres, ahora en su
tercera edición y promovido por el Pontificio Consejo para la Nueva
Evangelización.
El Papa apreció mucho esta estructura de verdadero servicio de
emergencia y tuvo palabras de agradecimiento para todos los médicos y
personal paramédico que están llevando a cabo un verdadero servicio de
voluntariado pleno, algunos de los cuales, entre otras cosas, han
dedicado a ello sus días de vacaciones para compartir esta experiencia
única en beneficio de muchos desfavorecidos.
Después de una breve oración, el Papa FRANCISCO saludó de nuevo a los presentes y concluyó su visita.